La tanatóloga Daiana Barra impulsa la reactivación de Casa Hospice Rosario, un espacio para acompañar el final de vida de personas en situación vulnerable.
SociedadCasa Hospice Rosario busca volver a abrir sus puertas. La tanatóloga Daiana Barra lidera el proyecto para reactivar este espacio destinado a pacientes terminales que no tienen redes de contención ni recursos para recibir cuidados paliativos en sus hogares. La iniciativa apunta a cubrir un vacío concreto en el sistema de salud rosarino.
La casa funcionó durante un tiempo como un lugar de tránsito para personas en etapa final de vida. El proyecto original buscaba ofrecer acompañamiento, contención emocional y cuidados básicos en un entorno doméstico, alejado de la lógica hospitalaria. Barra retoma esa idea y trabaja para darle nueva forma institucional y financiamiento.
Un hospice no es un hospital ni una residencia geriátrica. Es un espacio pensado para que las personas puedan transitar los últimos meses o semanas de vida con acompañamiento humano y sin intervenciones médicas invasivas. El foco está puesto en el bienestar, el vínculo y la reducción del sufrimiento, no en extender la vida a cualquier costo. En Argentina, este modelo es todavía marginal y la mayoría de los casos queda sin cobertura.
Barra se formó en tanatología, disciplina que estudia el proceso de muerte y el duelo, y desde ahí construyó su mirada sobre lo que falta en el sistema. Según su diagnóstico, los pacientes terminales en contextos de vulnerabilidad social enfrentan un doble abandono: el de la enfermedad y el de la falta de estructuras que los contengan.
El proyecto apunta a personas sin familia cercana, sin vivienda adecuada o sin posibilidad de recibir cuidados en su domicilio. No se trata de reemplazar al sistema de salud sino de complementarlo en el tramo donde ese sistema suele retirarse. La idea es que cada persona pueda estar acompañada, en un ambiente cálido, hasta el momento de su muerte.
La reactivación depende de financiamiento, voluntariado capacitado y articulación con el sector público y organizaciones civiles. Barra trabaja en esos frentes al mismo tiempo. El desafío es sostener un modelo de cuidado intensivo en términos humanos pero que no exige alta complejidad médica.
Por ahora, Casa Hospice Rosario está en etapa de reorganización. Barra difunde el proyecto para sumar apoyos, tanto económicos como profesionales. Médicos, enfermeros, psicólogos y voluntarios con formación en cuidados paliativos son parte del perfil que necesita convocar.
Si el proyecto avanza, Rosario contaría con uno de los pocos espacios de este tipo en el interior del país. La demanda existe y está documentada: miles de personas mueren cada año en condiciones de aislamiento o en guardia hospitalaria, sin acceso a cuidados paliativos de calidad. Casa Hospice Rosario propone, al menos para una parte de esa población, una alternativa concreta.
Fuente: Lacapital
¿Qué diferencia hay entre un hospice y un hospital o geriátrico?
Un hospice está orientado exclusivamente al acompañamiento en la etapa final de vida, sin intervenciones para curar la enfermedad. El foco es el bienestar, el vínculo humano y la reducción del sufrimiento, no el tratamiento médico activo.
¿A quiénes iría dirigida Casa Hospice Rosario?
A pacientes con enfermedades terminales en situación de vulnerabilidad social: personas sin familia que pueda cuidarlas, sin vivienda adecuada o sin acceso a cuidados paliativos domiciliarios.
¿Cómo se puede colaborar con el proyecto?
Barra busca apoyo económico, voluntarios capacitados y profesionales de la salud con formación en cuidados paliativos. El proyecto también requiere articulación con organismos públicos y organizaciones civiles.

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