Una especialista en conflictos familiares explicó qué criterios deberían guiar las decisiones judiciales sobre los hijos.
SociedadValeria André, creadora de la organización TEMIS, advirtió que los juzgados argentinos muchas veces priorizan la revinculación entre padres e hijos sin analizar primero si el entorno es seguro para los chicos. Lo dijo en una entrevista televisiva esta semana, donde planteó que el bienestar del niño tiene que ser el punto de partida, no el resultado final del proceso judicial.
TEMIS trabaja con familias que atraviesan disputas por la tenencia o el régimen de visitas. André lleva años observando cómo los conflictos entre adultos terminan afectando directamente a los hijos, que quedan en el medio de peleas legales que pueden durar años.
Según André, hay tres variables que deberían evaluarse antes de cualquier decisión: las condiciones de cuidado que cada progenitor puede ofrecer, el nivel de seguridad física y emocional del entorno, y el bienestar general del niño. Si esas condiciones no se verifican primero, la revinculación puede convertirse en una herramienta que expone al chico a situaciones de riesgo en lugar de protegerlo.
La especialista señaló que en muchos casos los jueces ordenan la revinculación porque el vínculo con ambos padres se considera un derecho del niño, lo cual es correcto desde el punto de vista legal. El problema aparece cuando ese derecho se aplica de forma automática, sin considerar el contexto particular de cada familia.
Uno de los puntos más críticos que marcó André es que los niños raramente tienen una voz real dentro del proceso judicial. Aunque existe la figura del abogado del niño, su aplicación es despareja según el juzgado y la jurisdicción. En la práctica, muchos chicos terminan siendo escuchados de manera formal pero sin que su testimonio cambie el rumbo de la decisión.
Las disputas familiares judicializadas también generan un desgaste económico y emocional que afecta a todos los involucrados. Los procesos pueden extenderse durante años, y mientras tanto el niño crece en un clima de tensión permanente entre sus adultos de referencia.
André insistió en que la Justicia necesita incorporar miradas interdisciplinarias de forma más sistemática. Psicólogos, trabajadores sociales y otros profesionales deberían intervenir desde el inicio del proceso, no solo cuando la situación ya se deterioró.
El debate sobre cómo proteger a los niños en conflictos familiares no es nuevo, pero gana visibilidad cada vez que un caso judicial se hace público. Lo que plantea TEMIS es que el sistema necesita criterios más claros y uniformes para que la protección del niño no dependa del juzgado que le toque en suerte.
Fuente: Infobae

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