Casi la mitad de los ocupados en Argentina trabaja sin cobertura previsional ni protección laboral. Los más afectados son jóvenes, mujeres y mayores de 60 años.
SociedadEl 45,2% de los trabajadores argentinos se desempeña en condiciones de informalidad laboral, según datos recientes sobre el mercado de empleo en el país. Eso significa que casi cuatro de cada diez ocupados no realizan aportes al sistema previsional, no acceden a obra social y quedan fuera de las protecciones básicas que establece el derecho laboral.
La cifra refleja una tendencia estructural que se sostiene hace años en Argentina y que los ciclos económicos no lograron revertir. La informalidad no es un fenómeno uniforme: golpea con distinta intensidad según la edad, el género y el sector de actividad.
Los jóvenes de entre 18 y 24 años concentran los niveles más altos de empleo no registrado. En ese tramo etario, acceder al primer empleo formal es cada vez más difícil, y muchos terminan aceptando trabajos en negro como única alternativa. Las mujeres también aparecen sobrerepresentadas en este segmento, en parte por su mayor presencia en sectores como el trabajo doméstico, el comercio informal y las tareas de cuidado no remuneradas.
Los adultos mayores de 60 años que todavía trabajan también enfrentan altos niveles de desprotección. En muchos casos, se trata de personas que no completaron los años de aportes necesarios para jubilarse y continúan activos en el mercado informal como única fuente de ingresos.
La informalidad laboral tiene consecuencias directas sobre el sistema previsional: menos aportantes activos implica mayor presión sobre los fondos destinados a jubilaciones y pensiones. También impacta en la recaudación impositiva y en la capacidad del Estado para financiar políticas sociales. Para el trabajador, la desprotección se traduce en ausencia de aguinaldo, vacaciones pagas, licencias por enfermedad y acceso a crédito formal.
El problema no se limita a los sectores más vulnerables. Hay informalidad también en actividades vinculadas a la construcción, la gastronomía, el transporte y el comercio minorista, rubros que emplean a una porción significativa de la población activa.
Las políticas de blanqueo laboral y los planes de regularización impulsados en distintas gestiones no lograron reducir el índice de manera sostenida. Los especialistas advierten que, mientras los costos laborales sigan siendo elevados y la economía informal ofrezca márgenes de evasión accesibles, el problema seguirá reproduciéndose.
El dato del 45,2% pone en evidencia que, más allá de las variaciones coyunturales en los índices de desempleo, el empleo de calidad sigue siendo una deuda pendiente en Argentina. La cantidad de personas que trabajan no alcanza para medir el bienestar laboral si casi la mitad lo hace sin ningún tipo de red de contención.
Fuente: Lacapital
¿Qué se considera empleo informal en Argentina?
Se considera informal todo trabajo en relación de dependencia que no está registrado ante la AFIP, lo que implica que el empleador no realiza aportes jubilatorios ni contribuciones a la obra social del trabajador.
¿Qué derechos pierde un trabajador no registrado?
Pierde acceso a jubilación, obra social, ART, licencias pagas, aguinaldo, indemnización por despido y cualquier cobertura que contemple el derecho laboral argentino.
¿Por qué la informalidad afecta más a los jóvenes?
Porque enfrentan mayores barreras para acceder al empleo formal, tienen menos experiencia laboral y suelen aceptar condiciones precarias como primer ingreso al mercado de trabajo.

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