La crisis de rentabilidad en los negocios salteños ya no se traduce solo en despidos: cada vez más locales bajan la persiana para siempre.

Los cierres de comercios en Salta se aceleraron en las últimas semanas y pasaron a ser la respuesta más frecuente de los dueños de negocios ante la caída sostenida de las ventas. Lo que antes terminaba en reducción de personal ahora termina directamente en el cierre del local. La tendencia se repite en distintos rubros y zonas de la provincia.
El detonante principal es la pérdida de rentabilidad. Los costos operativos —alquileres, servicios, insumos y cargas laborales— siguieron subiendo en los últimos meses mientras el poder de compra de los consumidores no se recuperó al mismo ritmo. Ese desfasaje dejó a muchos comerciantes sin margen para sostenerse.
Gastronomía, indumentaria y comercios de proximidad concentran la mayor parte de los cierres registrados. En el centro de la ciudad de Salta, locales que llevan años en funcionamiento optaron por no renovar contratos de alquiler cuando vencieron, ante la imposibilidad de afrontar los nuevos valores. Algunos propietarios reconocen que el costo del metro cuadrado en zonas comerciales no bajó pese a la retracción del consumo.
En el sector textil y de calzado, la competencia con productos importados más baratos agravó la situación. Varios comerciantes del rubro señalaron que sus márgenes se achicaron al punto de que vender ya no alcanza para cubrir los gastos fijos mensuales. La ecuación dejó de cerrar.
Hasta hace algunos meses, la primera reacción de los comerciantes ante la caída de ventas era reducir la planta de empleados. Esa estrategia permitía bajar costos sin resignar el negocio. Ahora, incluso después de los recortes de personal, los números no dan y la persiana baja igual. El cierre pasó a ser el último recurso, pero también el más usado.
Desde cámaras empresariales de la provincia alertaron sobre el impacto que esto tiene en el empleo informal y en la recaudación municipal. Cada local que cierra arrastra consigo puestos de trabajo no registrados que no aparecen en las estadísticas oficiales pero sí en los barrios.
En diálogo con medios locales, varios dueños de negocios describieron una situación similar: ventas que cayeron entre un 30% y un 50% interanual, combinadas con aumentos de alquileres que en algunos casos duplicaron los valores del año pasado. 'No hay forma de sostenerlo', resumió un comerciante del microcentro salteño que cerró su local de artículos de librería tras 15 años de actividad.
El panorama para el segundo semestre no genera optimismo entre los actores del sector. Sin una recuperación clara del consumo y con los costos fijos sin ceder, la proyección de nuevos cierres sigue en alza. La pregunta que circula entre los comerciantes ya no es si van a cerrar, sino cuándo.
Fuente: El Tribuno
¿Por qué están cerrando tantos comercios en Salta?
La combinación de caída en las ventas, aumento de alquileres y costos operativos elevados dejó sin rentabilidad a muchos negocios, que optaron por cerrar en lugar de seguir acumulando pérdidas.
¿Qué rubros son los más afectados por los cierres?
Gastronomía, indumentaria, calzado y comercios de proximidad son los sectores con mayor cantidad de cierres registrados en la provincia de Salta.
¿Cuál es el impacto laboral de esta situación?
Cada cierre arrastra puestos de trabajo, incluyendo empleos informales que no figuran en estadísticas oficiales pero que afectan directamente a trabajadores y familias de la zona.

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