San Antonio de los Cobres y Olacapato van a recibir inversiones en infraestructura hídrica y sanitaria con financiamiento del Banco Mundial.

Dos localidades del noroeste salteño están en el centro de un plan de obras que insume US$18,4 millones. San Antonio de los Cobres y Olacapato, ubicadas sobre el corredor vial del paso de Sico, van a mejorar sus sistemas de agua potable y saneamiento con financiamiento del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), el brazo crediticio del Banco Mundial que opera con Estados.
Ambas localidades forman parte de la Puna salteña, una región de altura con acceso limitado a servicios básicos. El corredor de Sico conecta el norte argentino con Chile y tiene movimiento comercial y turístico, aunque las poblaciones que lo habitan históricamente tuvieron coberturas sanitarias deficientes.
Las obras contemplan redes de distribución de agua potable, sistemas de tratamiento y mejoras en la infraestructura de saneamiento cloacal. San Antonio de los Cobres es la localidad más grande del área, con varios miles de habitantes, y funciona como cabecera del departamento de Los Andes. Olacapato es un poblado menor, pero estratégico por su posición en la ruta internacional.
El financiamiento del BIRF implica que el Estado argentino toma deuda externa para ejecutar el proyecto, lo que requiere cumplir con estándares técnicos y ambientales que el organismo exige como condición de desembolso. Ese mecanismo es habitual en obras de infraestructura básica en zonas remotas donde el presupuesto nacional no alcanza o no llega con la velocidad necesaria.
La Puna argentina tiene índices de cobertura de agua y saneamiento que están por debajo del promedio nacional. Las condiciones geográficas, la dispersión poblacional y las bajas temperaturas complican tanto la construcción como el mantenimiento de redes convencionales. En ese contexto, inversiones de esta escala representan un salto significativo para comunidades que en algunos casos dependen de fuentes naturales sin tratamiento.
La ejecución de este tipo de proyectos en zonas de altura también enfrenta desafíos logísticos concretos: los materiales deben transportarse por rutas de montaña, la temporada de trabajo útil es acotada por el clima y la mano de obra calificada no siempre está disponible en la región.
Cuando las obras estén terminadas, se espera que la población de ambas localidades acceda a agua potable con continuidad y a sistemas de tratamiento de efluentes que hoy no existen o funcionan de manera precaria. El impacto directo alcanza a las familias que viven allí, pero también a quienes transitan el corredor de Sico por razones comerciales o turísticas.
Fuente: El Tribuno
¿De dónde viene la plata para estas obras?
El financiamiento proviene del BIRF, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, que es parte del grupo del Banco Mundial. Argentina toma ese dinero como préstamo.
¿Qué localidades se benefician con el proyecto?
San Antonio de los Cobres y Olacapato, dos localidades de la Puna salteña ubicadas sobre el corredor vial del paso de Sico, en el departamento de Los Andes.
¿Qué tipo de obras incluye la inversión?
El proyecto contempla mejoras en sistemas de agua potable y saneamiento cloacal, incluyendo redes de distribución e infraestructura de tratamiento de efluentes.

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