Crédito fácil, tasas variables y salarios que perdieron poder adquisitivo confluyeron en un mismo punto. Sergio Hauque, economista, explicó cómo se llegó hasta acá.

En julio de 2026, el 12,9% de los créditos otorgados a familias argentinas estaba en situación de mora, según datos del Banco Central. Para las empresas, ese índice fue del 3,6%. La brecha entre ambos sectores refleja un problema que viene acumulándose desde finales de 2025 y que combina mayor acceso al financiamiento con menor capacidad de pago.
El economista Sergio Hauque analizó el fenómeno en diálogo con el medio AIRE y señaló que el crecimiento del crédito en Argentina fue sostenido en los últimos años, después de la fuerte contracción que dejó la crisis de 2001. Ese proceso de recuperación del financiamiento al sector privado, sin embargo, vino acompañado de un dato que preocupa: cuanto más creció el volumen de préstamos, más creció también la proporción de deudores que dejaron de pagar.

Hauque identificó un punto de inflexión hacia finales de 2025: el aumento brusco de las tasas de interés. Una parte importante de los créditos tomados por los hogares estaba atada a tasas variables, lo que significa que cuando las condiciones financieras cambiaron, las cuotas se encarecieron sin que los ingresos de las familias acompañaran ese ajuste.
A eso se sumó la evolución de los salarios reales. Según el análisis del economista, durante el segundo semestre de 2025 y el primero de 2026 los ingresos se contrajeron en términos reales, mientras que el gasto en servicios -tarifas, alquileres, educación, salud- absorbió una porción cada vez mayor del presupuesto familiar. El margen para pagar deudas se redujo.
Hauque también señaló que el contexto cambió estructuralmente: la expansión del comercio online y la posibilidad de acceder a financiamiento desde el celular, sin ir a una sucursal ni presentar demasiada documentación, facilitó que más personas tomaran deuda. La comodidad del proceso, sin embargo, no siempre vino acompañada de una evaluación realista de la capacidad de repago.
Ese cruce entre acceso fácil al crédito y condiciones macroeconómicas adversas es, según Hauque, el núcleo del problema. 'El crédito creció mucho, pero al mismo tiempo el porcentaje de créditos en mora también creció', resumió.
El índice de morosidad del 12,9% para familias es uno de los más altos de los últimos años y marca una diferencia significativa respecto del sector corporativo. Si las tasas no bajan y los salarios reales no se recuperan, los analistas advierten que ese porcentaje podría seguir subiendo durante el segundo semestre de 2026.
Fuente: Aire de Santa Fe
¿Qué significa que la morosidad de las familias llegó al 12,9%?
Significa que, según el Banco Central, casi 13 de cada 100 pesos prestados a hogares argentinos no se estaban devolviendo en tiempo y forma en julio de 2026.
¿Por qué subió la morosidad si el crédito también creció?
El aumento de las tasas de interés encareció las cuotas de créditos a tasa variable, y al mismo tiempo los salarios reales cayeron y el gasto en servicios subió, reduciendo la capacidad de pago de los hogares.
¿Cuál es la diferencia entre la mora de las familias y la de las empresas?
En julio de 2026, la morosidad de los créditos a familias fue del 12,9%, mientras que la de las empresas se ubicó en el 3,6%, según datos del Banco Central.

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