El INDEC midió el segundo trimestre de 2026 y el desempleo creció respecto al mismo período del año anterior.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) publicó los datos del mercado laboral correspondientes al segundo trimestre de 2026: la tasa de desocupación llegó al 7,9%, el nivel más alto desde los trimestres afectados por la pandemia de COVID-19. El número representa una suba de 0,3 puntos porcentuales frente al mismo período de 2025, cuando el desempleo se había ubicado en 7,6%.
El relevamiento abarca el conjunto de aglomerados urbanos que el INDEC monitorea de forma regular, y refleja la situación de quienes buscan trabajo activamente sin conseguirlo. El incremento interanual, aunque moderado en términos absolutos, rompe una tendencia que en los trimestres previos había mostrado cierta estabilización.
Junto con el desempleo, la informalidad laboral registró una suba de 1,0 punto porcentual respecto al segundo trimestre del año anterior. Esto significa que una porción mayor de las personas que trabajan lo hace sin aportes jubilatorios, sin obra social ni acceso a los derechos que garantiza una relación laboral en blanco. El dato agrava el diagnóstico general del mercado de trabajo: no solo hay más gente sin empleo, sino que quienes consiguieron uno tienen peores condiciones.
Al mismo tiempo, la tasa de actividad —que mide cuántas personas participan del mercado laboral, sea porque trabajan o porque buscan hacerlo— subió 0,8 puntos porcentuales. Ese crecimiento explica en parte la suba del desempleo: más personas salieron a buscar trabajo, y una fracción de ellas no lo encontró. Es un fenómeno habitual cuando la economía muestra señales mixtas y sectores de la población que antes no buscaban empleo vuelven a intentarlo.
El 7,9% de desocupación no se veía desde los períodos en que las restricciones sanitarias distorsionaron el mercado laboral entre 2020 y 2021. En aquel momento, la combinación de cierres de actividades y programas de asistencia estatales generó una fotografía atípica del empleo. Que el índice vuelva a esos niveles en un contexto de economía formalmente en funcionamiento le da al dato mayor peso político y social.
Durante 2024 y el primer trimestre de 2025, el desempleo había mostrado una leve tendencia a la baja, asociada a la recuperación de algunos sectores como construcción y comercio. Los nuevos números del INDEC quiebran esa línea y reavivan el debate sobre la calidad del empleo que se está generando y sobre cuánto de la baja anterior respondía a mejoras estructurales o a factores coyunturales.
La combinación de más desempleo y más informalidad presiona directamente sobre el poder adquisitivo de los hogares que dependen de ingresos laborales. Sin relación de dependencia formal, los trabajadores quedan expuestos a mayores fluctuaciones de ingresos y fuera del alcance de convenios colectivos o paritarias. Ese segmento, que creció un punto en el último año, concentra a los trabajadores más vulnerables ante cualquier nueva perturbación económica.
Los datos del INDEC para el tercer trimestre de 2026 llegarán en los próximos meses y serán clave para determinar si el 7,9% marca un pico puntual o el inicio de una tendencia ascendente en el desempleo argentino.
Fuente: Cuarto
¿Qué es la tasa de desocupación y cómo la mide el INDEC?
Es el porcentaje de personas que forman parte de la población económicamente activa, buscan trabajo activamente y no lo consiguen. El INDEC la calcula a partir de la Encuesta Permanente de Hogares en los principales aglomerados urbanos del país.
¿Por qué subir la tasa de actividad puede hacer que suba el desempleo al mismo tiempo?
Porque cuando más personas salen a buscar trabajo, las que no lo encuentran engrosán el número de desocupados. Si la oferta de empleo no crece al mismo ritmo que la búsqueda, la tasa de desocupación sube aunque la economía no haya empeorado necesariamente.
¿Qué consecuencias tiene el aumento de la informalidad laboral?
Los trabajadores informales no acceden a jubilación, obra social, licencias ni protecciones de los convenios colectivos. Además, sus ingresos suelen ser menos estables y quedan fuera del sistema de negociación salarial formal.

Tenaris, Welspun y fabricantes de Asia compiten por la mayor compra de caños de la historia energética argentina. Los tubos son para 527 kilómetros hasta la costa de Río Negro.

Con la compra a $1.485, el Banco Nación marca el precio de referencia para Mendoza. El sistema de bandas cambiarias se ajusta cada mes según el último dato de inflación del INDEC.

Hasta diciembre habrá subas mensuales para todos los grados, según el Boletín Oficial. Además del haber, se fijaron importes por prevención barrial y recargo de servicio.