Con US$ 1.467 millones vendidos entre enero y agosto, el sector proyecta superar los US$ 10.000 millones anuales hacia mediados de la próxima década. Córdoba busca su lugar como proveedora de servicios.

Las exportaciones argentinas de litio alcanzaron 1.467 millones de dólares entre enero y agosto de 2026, un salto interanual cercano al 190% que ya supera todo lo vendido durante 2025. El dato se difundió en el 15º Seminario Internacional «Litio en Sudamérica», realizado en Jujuy, donde el sector proyectó ventas anuales por encima de los 10.000 millones de dólares hacia mediados de la próxima década.
Siete proyectos operan hoy en fase comercial y la capacidad instalada apunta a 650.000 toneladas anuales de Carbonato de Litio Equivalente (LCE) hacia 2035. Según se planteó en el encuentro, el Noroeste argentino (NOA) se posiciona como el tercer polo productor global, detrás de China y Australia. El Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y las reformas a la Ley de Inversiones Mineras funcionaron como ancla de previsibilidad para concretar decisiones finales de inversión.
La Extracción Directa de Litio (DLE) se consolidó como el nuevo estándar en la Puna. Empresas como Eramet Eramine (Centenario-Ratones) y Exar demostraron recuperaciones superiores al 90%, tiempos de procesamiento más cortos y un uso más eficiente del agua que el de las tradicionales pozas de evaporación.

Rio Tinto, que evalúa un tercer ingreso bajo el RIGI, y CNGR Sudamérica, con una planta en el salar de Jama, coincidieron en que la competitividad argentina dependerá de la eficiencia de los procesos y de la trazabilidad ambiental que exigen los mercados internacionales.
El crecimiento también genera fricciones. Los gobernadores de Catamarca y Jujuy coincidieron en que la sostenibilidad del litio dependerá de que el valor agregado se quede en el territorio. El RIGI prioriza la libre competencia y los pisos flexibles para atraer capital, mientras que las normativas provinciales y las demandas de las comunidades reclaman más contratación de proveedores y trabajadores locales. Encontrar el equilibrio entre la eficiencia corporativa y el desarrollo regional será, según se planteó, el principal test político del sector.
Ahí aparece el anclaje para Córdoba. El abastecimiento de insumos industriales del centro del país, la mejora de la infraestructura vial, energética y ferroviaria, y la demanda de servicios técnicos y de logística convierten a la provincia en un eslabón potencial de la cadena. Talleres metalúrgicos, empresas de ingeniería, proveedores de equipamiento y centros de formación cordobeses pueden posicionarse como proveedores de segundo y tercer nivel, siempre que se adapten a los estándares de calidad y a los plazos que exigen las operadoras.
La capacitación técnica junto a universidades nacionales, ya impulsada por algunas firmas, abre una ventana concreta para las instituciones locales. Queda pendiente que se resuelvan los cuellos de botella de infraestructura y que la integración de proveedores no se limite a los discursos. Si el NOA logra escalar sin conflictos sociales ni problemas logísticos, el litio puede replicar el impacto de Vaca Muerta en el comercio exterior, y para Córdoba la oportunidad está en servicios, tecnología y logística más que en la extracción.
Fuente: Comercio y Justicia
¿Cuánto exportó Argentina de litio en 2026?
Entre enero y agosto de 2026 las exportaciones llegaron a 1.467 millones de dólares, cerca de un 190% más que en el mismo período del año anterior, y ya superan el total de 2025.
¿Cuántos proyectos de litio están en producción?
Siete proyectos operan en fase comercial. La capacidad instalada apunta a 650.000 toneladas anuales de LCE hacia 2035.
¿Qué papel puede tener Córdoba en la cadena del litio?
Puede aportar insumos industriales, servicios técnicos, ingeniería, equipamiento, logística y formación, como proveedora de segundo y tercer nivel de las operadoras del norte.

Ante empresarios reunidos en el Hotel Alvear, el economista habló del temor de los inversores a ser estafados y de la deuda neta argentina, equivalente al 37% del PIB. Sostuvo que la falta de credibilidad frena al país.

Cuatro puntos y medio más que en junio subió esa preocupación, según el INDEC. Además, el 15,1% de las empresas prevé reducir personal hasta fin de año.

Ante empresarios del sector energético, defendió el rumbo económico y rechazó las críticas por el ritmo de la inflación. Sostuvo que la suba de precios de la energía golpea a todos los países.