Ante empresarios reunidos en el Hotel Alvear, el economista habló del temor de los inversores a ser estafados y de la deuda neta argentina, equivalente al 37% del PIB. Sostuvo que la falta de credibilidad frena al país.

El economista Ricardo Arriazu advirtió que la economía mundial atraviesa un momento de fuerte incertidumbre y que la pérdida de confianza en los mercados financieros es hoy uno de los principales focos de preocupación. Lo dijo durante su exposición en el 31° Simposio Internacional de Economía, realizado en el Hotel Alvear, en Buenos Aires. Según planteó, la Argentina tiene solidez fiscal y patrimonial, pero sigue condicionada por su falta de credibilidad.
El simposio fue organizado por los Amigos de la Universidad de Tel Aviv en Argentina (AUTA). Allí Arriazu puso el foco en la venta masiva de bonos públicos en los mercados internacionales y en las dificultades de los gobiernos para contener el endeudamiento y los déficits fiscales. "Vemos un proceso de venta masiva de bonos públicos. La gente tiene miedo a ser estafada en todos los países del mundo, pero principalmente en los países desarrollados", sostuvo.
Según el economista, las principales economías enfrentan problemas estructurales: el crecimiento de sus deudas, el costo creciente de los intereses y los mayores gastos que trae el envejecimiento de la población. Explicó que en varios países desarrollados el pago de intereses ya supera el gasto militar, y que una porción considerable de los recursos públicos se destina a cubrir necesidades previsionales.
Arriazu también vinculó la inestabilidad financiera con los conflictos internacionales y la disputa por el liderazgo económico global. A su entender, la competencia entre potencias ya no se limita a lo comercial o productivo, sino que está atravesada por intereses estratégicos y de seguridad. "Hoy la economía internacional está llena de incertidumbre, con conflictos geopolíticos y bélicos. De los últimos 16 cambios de potencia dominante, 12 fueron por guerras", señaló.
Describió el escenario actual como una nueva etapa de "guerra fría", en la que las tensiones entre países repercuten directamente sobre el comercio y las decisiones económicas. En ese marco, advirtió que las relaciones internacionales están cada vez menos determinadas por las ventajas competitivas y más condicionadas por las necesidades estratégicas de cada Estado. Esa dinámica, sumada al endeudamiento de las grandes economías, complica el panorama para los mercados, donde pesan la confianza de los inversores y la sostenibilidad de las cuentas públicas.
Al analizar el caso local, Arriazu sostuvo que los indicadores de endeudamiento argentinos son relativamente bajos frente a los de otras economías. Según su evaluación, la deuda neta del país equivale al 37% del Producto Interno Bruto (PIB), una proporción que consideró más representativa para medir la situación financiera nacional.
Pese a esas condiciones, planteó que el país reúne las condiciones para crecer por encima del 5% anual, pero permanece estancado por debajo del 2%. Para el economista, la brecha se explica por la falta de confianza que condiciona a la Argentina, un déficit de credibilidad que sigue pendiente de resolver.
Fuente: Perfil
¿Dónde y cuándo habló Ricardo Arriazu?
Lo hizo en el 31° Simposio Internacional de Economía, organizado por AUTA en el Hotel Alvear, en Buenos Aires.
¿Qué advirtió sobre los mercados internacionales?
Alertó sobre una venta masiva de bonos públicos, motivada por el temor de los inversores, sobre todo en los países desarrollados, y por el aumento de deudas y déficits.
¿Qué dijo sobre la economía argentina?
Señaló que la deuda neta equivale al 37% del PIB y que el país podría crecer más del 5% anual, aunque se mantiene por debajo del 2% por la falta de credibilidad.

Con US$ 1.467 millones vendidos entre enero y agosto, el sector proyecta superar los US$ 10.000 millones anuales hacia mediados de la próxima década. Córdoba busca su lugar como proveedora de servicios.

Cuatro puntos y medio más que en junio subió esa preocupación, según el INDEC. Además, el 15,1% de las empresas prevé reducir personal hasta fin de año.

Ante empresarios del sector energético, defendió el rumbo económico y rechazó las críticas por el ritmo de la inflación. Sostuvo que la suba de precios de la energía golpea a todos los países.