El Gobierno nacional presentó las líneas principales del Presupuesto 2027: la recaudación crecería 30% y casi tres cuartas partes del gasto irían a asistencia social.
EconomíaEl proyecto de Presupuesto 2027 que el Gobierno nacional lleva adelante anticipa una baja en la presión tributaria sobre la economía, aunque no por una reducción de impuestos sino por el crecimiento esperado del PBI. Al mismo tiempo, el 75% del gasto público quedaría destinado a programas de asistencia social, una proporción que marca la estructura de prioridades del Estado para ese año.
Las proyecciones oficiales estiman un aumento del 30% en la recaudación impositiva y del 19% en los recursos de la Seguridad Social, en un contexto donde la inflación prevista para ese período ronda el 18%. La diferencia entre ambas variables explica por qué la presión tributaria caería en términos relativos: los ingresos del fisco crecerían, pero la economía lo haría a un ritmo que los diluye como proporción del producto.
El incremento del 19% en los recursos de la Seguridad Social aparece condicionado por el impacto del Fondo de Adecuación de Liquidez, conocido como FAL. Este mecanismo afecta la masa de fondos disponibles dentro del sistema previsional y explica por qué ese rubro crece por debajo de la inflación proyectada, a diferencia de la recaudación impositiva general.
Esa asimetría entre los dos grandes bloques de ingresos del Estado no es menor. Implica que el financiamiento del gasto social dependerá en mayor medida de los recursos tributarios que de los aportes previsionales, lo que pone presión sobre la estructura de ingresos del sector público.
Que el 75% del gasto se concentre en asistencia social no es una novedad en el esquema fiscal argentino, pero la magnitud del porcentaje proyectado para 2027 vuelve a instalar la discusión sobre el margen disponible para otros rubros. Inversión pública, infraestructura y funcionamiento del Estado compiten por el 25% restante.
Ese reparto condiciona la capacidad del Estado de financiar obra pública o ampliar servicios fuera del área social, en un año en que el Gobierno busca mantener el equilibrio fiscal como ancla de su programa económico. Cualquier desvío en la recaudación o en el ritmo de crecimiento del PBI podría alterar los porcentajes proyectados.
El punto central del diseño presupuestario es que la caída en la presión tributaria no responde a una reforma impositiva ni a una reducción de alícuotas. El alivio que proyecta el Gobierno llega por la vía del crecimiento económico: si el PBI se expande más rápido que la recaudación, los impuestos pesan menos sobre el total de la actividad, aunque en pesos el Estado recaude más.
Esa distinción importa porque no modifica la estructura tributaria que enfrentan empresas y trabajadores. Las tasas y bases imponibles seguirían siendo las mismas; lo que cambiaría es su peso relativo sobre una economía más grande.
El Presupuesto 2027 se perfila como un documento que apuesta al crecimiento como herramienta de ajuste fiscal indirecto. Si las proyecciones de recaudación e inflación se cumplen, el Estado ingresaría más recursos en términos nominales mientras el gasto social consolida su lugar dominante en la estructura del sector público. La consistencia del esquema depende, en buena medida, de que el PBI efectivamente crezca al ritmo que el Gobierno prevé.
Fuente: Ambito
¿Por qué baja la presión tributaria si la recaudación aumenta?
Porque el PBI crecería a un ritmo mayor que los impuestos. Si la economía se expande más rápido que la recaudación, los tributos representan una porción menor del producto, aunque en valores absolutos el Estado recaude más.
¿Qué es el FAL y cómo afecta al Presupuesto 2027?
El FAL, o Fondo de Adecuación de Liquidez, es un mecanismo que impacta sobre los recursos disponibles en el sistema de Seguridad Social. Su efecto explica que ese rubro crezca solo un 19%, por debajo de la inflación proyectada del 18%.
¿Qué queda para inversión pública si el 75% del gasto va a asistencia social?
El 25% restante del gasto debe cubrir inversión pública, infraestructura y el funcionamiento general del Estado. El Gobierno no adelantó cómo se distribuye ese tramo en el proyecto.

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