El complejo girasol generó u$s 2.419 millones en exportaciones entre enero y julio, el doble que el año anterior. La nueva campaña arranca con 3 millones de hectáreas proyectadas.

El sector girasol cerró el primer semestre del año con números que no se veían desde hace tiempo: entre enero y julio de 2026, las exportaciones del complejo duplicaron los ingresos respecto al mismo período del año pasado y alcanzaron los u$s 2.419 millones. Al mismo tiempo, los productores ya definieron la intención de siembra para la campaña 2026/27, con 3 millones de hectáreas proyectadas, una señal clara de que el cultivo recupera espacio en la rotación agrícola argentina.
El salto exportador combina dos factores: mayor volumen disponible tras una campaña anterior con buena cosecha, y precios internacionales que acompañaron durante gran parte del período. Argentina es uno de los principales exportadores mundiales de aceite y harina de girasol, y el complejo incluye tanto la semilla sin procesar como sus derivados industriales.
La expansión hacia las 3 millones de hectáreas responde a una mejora en la ecuación económica del cultivo. El girasol requiere menos agua que la soja, tolera mejor la sequía y en zonas como el oeste bonaerense y La Pampa suele ser la alternativa más viable frente a otros cultivos. En campañas anteriores, la superficie había caído por debajo de ese umbral, afectada por la competencia con la soja y los costos de producción.
La devaluación de fines de 2023 y la posterior corrección del tipo de cambio mejoraron la rentabilidad en pesos para el productor, lo que incentivó volver a apostar por el cultivo. Las exportaciones récord también funcionan como señal de precio: si el mercado externo demanda y paga, el productor responde ampliando la superficie.
Cuando se habla del 'complejo girasol', no se trata solo de la semilla. La mayor parte del valor exportado proviene del aceite crudo y el pellet o harina proteica, ambos productos de la molienda industrial. Las plantas procesadoras, concentradas en la zona de Rosario y el sur bonaerense, transforman la materia prima antes de que salga al mercado externo. Eso le agrega valor a la cadena y genera empleo industrial que va más allá del campo.
Los principales destinos de las exportaciones argentinas de girasol son países de la Unión Europea, India y algunos mercados de Medio Oriente, que utilizan el aceite tanto para consumo humano como para la industria alimentaria. La guerra en Ucrania, que afectó la oferta de uno de los mayores productores mundiales, sigue siendo un factor que sostuvo la demanda hacia Argentina en los últimos años.
La siembra de girasol en Argentina arranca entre octubre y diciembre, dependiendo de la zona. El resultado final en hectáreas efectivamente sembradas puede variar respecto a la intención declarada, según cómo evolucionen las lluvias, el precio de los insumos y la cotización de los granos en los meses previos al inicio de la campaña.
Si la superficie proyectada se concreta y las condiciones climáticas acompañan, la cosecha 2026/27 podría llegar al mercado exportador a mediados del año próximo y sostener el nivel de ingresos que marcó este primer semestre. El sector apuesta a consolidar la recuperación en un contexto donde la agroindustria sigue siendo una de las principales fuentes de divisas para la economía argentina.
Fuente: La Capital
¿Cuánto exportó el complejo girasol entre enero y julio de 2026?
El complejo girasol exportó u$s 2.419 millones entre enero y julio de 2026, el doble que en el mismo período del año anterior.
¿Cuántas hectáreas se proyectan para la campaña 2026/27?
La intención de siembra para la campaña 2026/27 es de 3 millones de hectáreas, aunque el número final puede ajustarse según las condiciones climáticas y económicas previas a la siembra.
¿Qué productos incluye el complejo exportador de girasol?
El complejo incluye la semilla, el aceite crudo y la harina o pellet proteico. La mayor parte del valor exportado corresponde a los derivados industriales, no a la semilla sin procesar.

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