Un informe sectorial revela que el mercado interno acumula una baja de 175,6 millones de toneladas en los primeros ocho meses de 2026.
EconomíaLos argentinos consumen menos carne vacuna que nunca en décadas. Según un informe difundido esta semana, la caída acumulada entre enero y agosto de 2026 llegó a 175,6 millones de toneladas en el mercado interno, lo que se traduce en casi 5 kilos menos por habitante al año respecto del período anterior.
El retroceso no es un fenómeno aislado sino parte de una tendencia que se profundiza desde hace varios años. La suba sostenida de precios al mostrador, combinada con la pérdida de poder adquisitivo de los hogares, empujó a una porción creciente de consumidores a reducir la frecuencia de compra o a migrar hacia proteínas más baratas como el pollo y el cerdo.
El precio del asado, el corte más popular de la mesa argentina, acumula aumentos que superaron ampliamente la inflación general en los últimos dos años. En ese lapso, muchas familias recortaron la carne vacuna a una o dos veces por semana, cuando antes era un alimento presente casi a diario. La ecuación es simple: el ingreso no alcanza para mantener el mismo patrón de consumo.
A eso se suma el crecimiento de la oferta exportadora. Los frigoríficos orientaron una parte mayor de su producción hacia mercados externos, especialmente China, donde la demanda se mantuvo firme. Esa presión sobre el stock disponible para el mercado local contribuyó a sostener precios altos en las carnicerías y supermercados del país.
Mientras la carne vacuna retrocede, el pollo y el cerdo ganan terreno. Ambas proteínas tienen precios relativos más accesibles y una cadena de producción que logró mantener cierta estabilidad. Los datos del sector avícola muestran un crecimiento del consumo interno en el mismo período en que la vaca perdió volumen.
La sustitución también se nota en la góndola: los cortes industrializados, las hamburguesas y las salchichas de pollo o cerdo ampliaron su presencia, capturando a consumidores que antes no los consideraban una alternativa real.
El informe que originó el dato no especifica si la baja responde exclusivamente a la demanda de los hogares o incluye también el consumo de la gastronomía y la industria alimentaria. Sin embargo, los especialistas del sector coinciden en que el canal minorista es el más afectado, con caídas de volumen visibles semana a semana en las carnicerías de barrio.
De sostenerse este ritmo en los cuatro meses restantes del año, 2026 podría cerrar como el período de menor consumo per cápita de carne vacuna en la historia reciente de la Argentina, un dato que contrasta con la imagen de país ganadero que el país proyecta hacia el exterior. La pregunta que queda abierta es si el poder adquisitivo de los hogares se recupera lo suficiente como para revertir la tendencia antes de que el cambio de hábito se vuelva permanente.
Fuente: Losandes
¿Cuánto cayó el consumo de carne vacuna en Argentina en 2026?
El mercado interno acumuló una baja de 175,6 millones de toneladas entre enero y agosto de 2026, lo que equivale a casi 5 kilos menos por habitante al año.
¿Por qué los argentinos consumen menos carne vacuna?
La combinación de precios elevados en el mostrador y pérdida de poder adquisitivo de los hogares llevó a muchas familias a reducir la frecuencia de compra o reemplazar la carne vacuna por pollo y cerdo.
¿Qué proteínas reemplazan a la carne vacuna en la dieta argentina?
El pollo y el cerdo son las principales alternativas que ganaron consumo, favorecidas por precios relativos más bajos y mayor disponibilidad en el mercado interno.

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