La morosidad de los hogares argentinos llegó a niveles que preocupan al sistema financiero. El Banco Central descarta cualquier rescate estatal y exige que los bancos refinancien deudas y reduzcan el costo del crédito.
EconomíaVladimir Werning, vicepresidente del Banco Central, fue directo en la 47° Convención Anual del Instituto Argentino de Ejecutivos de Finanzas (IAEF): los bancos tienen que hacerse cargo de las pérdidas que generaron con sus propias decisiones crediticias, sin esperar ningún tipo de auxilio del Estado. La posición del BCRA cierra la puerta a un salvataje y pone la pelota en la cancha del sistema financiero privado.
El trasfondo del planteo es la suba sostenida de la morosidad entre los hogares argentinos. Las familias acumulan deudas con tarjetas, créditos personales y préstamos de consumo que cada vez les cuesta más pagar. Ese deterioro encendió alertas en el Congreso, donde circulan varios proyectos para contener el endeudamiento, y también en algunos bancos públicos que ya empezaron a ofrecer planes de alivio a sus clientes.
Desde el organismo monetario, el mensaje es claro: la solución tiene que venir de adentro del sistema. El BCRA les reclama a los bancos que refinancien las deudas de los deudores con dificultades, que estiren los plazos y que bajen las tasas de interés. La lógica detrás de ese pedido es que las entidades financieras acumularon ganancias considerables en los últimos años y hoy tienen margen para absorber el golpe sin necesitar plata del Estado.
Werning subrayó que los bancos 'tienen capacidad de absorber las pérdidas por las decisiones equivocadas que han tomado'. La frase apunta directamente a las políticas crediticias de las entidades: muchas expandieron el crédito al consumo en condiciones que hoy se revelan insostenibles para una porción importante de los tomadores.
La discusión no quedó encerrada en el mundo financiero. En el Congreso hay legisladores que impulsan proyectos para regular las tasas o crear mecanismos de alivio para los deudores más comprometidos. Esa presión política le agrega urgencia al tema y obliga a los bancos a moverse antes de que alguna norma los obligue a hacerlo en condiciones peores.
Al mismo tiempo, algunos bancos públicos ya tomaron la delantera con propuestas de reestructuración para sus carteras morosas. Ese movimiento funciona como una señal hacia el sector privado: el sistema puede encontrar salidas sin que el Estado tenga que poner plata.
Si los bancos privados siguen la línea que marca el BCRA, el crédito para las familias podría volverse algo más accesible en los próximos meses, al menos para quienes ya tienen deudas y buscan refinanciarlas. Las tasas más bajas y los plazos más largos reducen la cuota mensual y dan aire a los hogares con ingresos ajustados.
El escenario de fondo, sin embargo, sigue siendo complejo. La capacidad de pago de las familias depende en buena medida de la evolución de los salarios reales y del empleo, dos variables que todavía no terminan de consolidarse. Si esos factores no acompañan, el alivio que puedan ofrecer los bancos tendrá un alcance limitado y la morosidad podría seguir trepando.
Fuente: Rionegro

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