Compañeros de curso en Roma, el obispo platense y el pontífice se conocen desde jóvenes sacerdotes. Bochatey anticipó que el mensaje central será una paz sin armas y pidió evitar lecturas mezquinas.

Monseñor Alberto Germán Bochatey, obispo de La Plata, teólogo, bioeticista y miembro de la Orden de San Agustín, analizó el impacto espiritual de la inminente visita del Papa a Sudamérica. En declaraciones a LT10, destacó la expectativa de la comunidad católica ante un viaje que calificó de histórico. También remarcó el lugar del pontífice como líder mundial al que consultan distintas naciones.
Bochatey llamó a recibir el mensaje papal con apertura mental y espiritual, y pidió evitar las lecturas superficiales o mezquinas de la coyuntura política. Según planteó, el centro de las reflexiones del Papa estará puesto en la construcción de una paz firme y duradera. Citó los discursos previos del pontífice sobre una "paz desarmada y desarmante", que convoca a la reconciliación y a la unidad de los fieles.
El obispo explicó que el vínculo con el Papa nació en su juventud sacerdotal en Italia. Ambos vivieron en la misma comunidad de los Agustinos en Roma, donde compartían las tareas de la casa, el trabajo cotidiano y la oración. Sobre aquella etapa de estudios, relató: "Somos compañeros, además somos del mismo curso. Estudiábamos juntos en Roma cuando éramos jóvenes sacerdotes".
Bochatey describió además el arraigo latinoamericano de su compañero de orden, a quien definió como un norteamericano que se siente plenamente hispano. Recordó que, en la intimidad de la comunidad, le gustaba que lo llamaran por la versión en español de su nombre y no por la anglosajona. Tras terminar sus funciones de gobierno en Europa, el futuro pontífice insistió en volver a las misiones en Sudamérica, antes de ser designado al frente de la diócesis de Chiclayo.
Un hito en la historia reciente de la Iglesia local se remonta al 9 de marzo de 2013, cuando el actual Papa pisó suelo argentino para presidir la ordenación episcopal de Bochatey. Fue durante el período de sede vacante previo al cónclave. El agustino viajó especialmente para acompañar a su compañero y coordinó la llegada de otros sacerdotes de la orden.
El itinerario de aquella jornada incluyó una visita a la Basílica de Luján y un encuentro fraterno en Pilar para dar gracias por el ministerio conferido. Para Bochatey, ese episodio refleja la cercanía personal que lo une con el pontífice y con la Argentina.
Sobre la prédica que el Papa llevará a la región, el obispo insistió en que la unidad no implica uniformidad. "Una unidad que no significa uniformidad, que todos tenemos que ser iguales, sino que podemos pensar distinto, pero no vivir distantes", sostuvo. Remarcó que esa paz convoca a la reconciliación sin anular las diferencias.
Por último, Bochatey instó a la sociedad argentina a abordar la visita con una mirada profunda e inclusiva. Afirmó que el pueblo espera la llegada con enorme alegría y que el acontecimiento debe leerse como una oportunidad de conversión personal y renovación de virtudes. Concluyó con una invitación: "Yo estoy invitando a los argentinos a que hagamos una lectura de lo del Papa realmente con el alma grande, a no ser pusilánimes, no ser de alma pequeñita".
Fuente: LT10
¿Quién es Alberto Germán Bochatey?
Es obispo de La Plata, teólogo, bioeticista y miembro de la Orden de San Agustín, la misma a la que pertenece el Papa.
¿Cómo se conocen Bochatey y el Papa?
Compartieron la comunidad de los Agustinos en Roma durante su juventud sacerdotal y fueron compañeros del mismo curso de estudios.
¿Qué mensaje central espera Bochatey de la visita papal?
Una paz firme y duradera, descripta como desarmada y desarmante, que busque la unidad y la reconciliación sin eliminar las diferencias.

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