Un informe global ubicó al país en el fondo del ranking mundial. Detrás del dato conviven salarios deprimidos, uso informal de herramientas digitales y profesionales que se van al exterior.

Un relevamiento de Goldman Sachs posicionó a Argentina en el último lugar del mundo en adopción empresarial de inteligencia artificial. El dato, publicado en 2024, refleja una brecha que no se explica solo por falta de infraestructura tecnológica, sino por una combinación de factores económicos y laborales que frenan la incorporación formal de estas herramientas en las empresas locales.
El informe midió el grado en que las compañías de distintos países integran la IA en sus procesos productivos. Argentina quedó por debajo de economías comparables de la región y del mundo, en un momento en que la tecnología avanza a un ritmo que no espera a quienes demoran en adoptarla.
El principal obstáculo no es el desconocimiento, sino la ecuación económica. En Argentina, los salarios del sector tecnológico medidos en dólares cayeron fuertemente tras años de inflación y devaluaciones. Eso genera una paradoja: el talento existe, pero cuesta tan poco en términos internacionales que las empresas locales no sienten la presión de automatizar para ahorrar en mano de obra. En economías con salarios más altos, la IA se adopta porque reduce costos laborales reales. Acá, ese incentivo casi no existe.
Además, muchas empresas medianas y pequeñas usan herramientas de IA de forma informal, sin integrarlas a sus procesos ni medirlas como inversión tecnológica. Eso no aparece en los relevamientos formales y hace que el índice sea peor de lo que podría ser si se contabilizara el uso real.
Mientras las empresas locales no adoptan IA de manera estructurada, los profesionales capacitados para desarrollarla se van. Argentina tiene una de las comunidades de desarrolladores y especialistas en datos más grandes de América Latina, pero una parte significativa trabaja de forma remota para empresas del exterior o directamente emigra. Los salarios en dólares que ofrece el mercado internacional no tienen competencia local.
Eso genera un círculo que se retroalimenta: sin talento retenido, las empresas no pueden implementar proyectos de IA ambiciosos. Sin proyectos, no hay demanda que justifique retener ese talento con mejores condiciones. El ecosistema queda estancado en un nivel de uso bajo y fragmentado.
Desde el sector tecnológico local advierten que el problema no es cultural ni de capacidades. Argentina forma profesionales competitivos a nivel global, con universidades que producen egresados en ingeniería, ciencias de datos y programación que se desempeñan bien en cualquier contexto internacional. El cuello de botella está en las condiciones macroeconómicas que impiden traducir ese capital humano en adopción tecnológica doméstica.
Algunos analistas señalan que una estabilización del tipo de cambio y una mejora sostenida del poder adquisitivo en dólares podrían cambiar la lógica del mercado. Si contratar un especialista local vuelve a tener un costo similar al de otras economías, la presión para automatizar procesos crecería y con ella la demanda real de soluciones con IA.
El dato de Goldman Sachs es un síntoma, no una condena. Lo que refleja es el estado actual de una economía que tiene el recurso humano para dar el salto tecnológico, pero no las condiciones para que ese salto ocurra puertas adentro. La pregunta es si la estabilización en curso alcanza para cambiar esa ecuación antes de que la ventana se cierre.
Fuente: Ciudadano News
¿Qué midió exactamente el informe de Goldman Sachs sobre Argentina?
El informe evaluó el nivel de adopción formal de inteligencia artificial en empresas de distintos países. Argentina quedó en el último puesto del ranking global en ese indicador.
¿Por qué los salarios bajos frenan la adopción de IA en las empresas?
En economías con salarios altos, las empresas automatizan para reducir costos laborales. En Argentina, con salarios en dólares muy deprimidos, ese incentivo económico casi no existe, por lo que las compañías no sienten urgencia de incorporar IA para reemplazar o complementar trabajo humano.
¿Argentina tiene profesionales capacitados en inteligencia artificial?
Sí. El país cuenta con una de las comunidades de desarrolladores y especialistas en datos más grandes de la región. Sin embargo, una parte importante trabaja de forma remota para empresas del exterior o emigra, atraída por salarios internacionales que el mercado local no puede igualar.

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