El Juzgado de Concursos de Segunda Nominación registró 160 pedidos de propia quiebra en lo que va del año. La mayoría son empleados formales que no pueden pagar sus deudas.

El Juzgado de Concursos, Quiebras y Sociedades de Segunda Nominación superó en 2025 la cantidad total de pedidos de propia quiebra registrados durante todo el año anterior. La cifra llegó a 160 casos y el año todavía no terminó, lo que convierte a este ejercicio en el más crítico de los últimos períodos en ese tribunal. La jueza a cargo del juzgado, Victoria Ambrosini, confirmó el dato y encendió una señal de alerta sobre el perfil de quienes recurren a esta figura legal.
Lo que más llama la atención no es el número en sí, sino quiénes integran ese universo. Según Ambrosini, la mayoría de los solicitantes son trabajadores en relación de dependencia, es decir, personas con empleo formal y sueldo registrado que de todas formas llegaron a un punto en que sus deudas superan cualquier posibilidad de repago. No se trata de cuentapropistas informales ni de comerciantes en crisis, sino de asalariados atrapados en una espiral de compromisos financieros que el salario ya no alcanza a cubrir.
La quiebra voluntaria o 'propia quiebra' es el mecanismo legal por el cual una persona física reconoce ante la Justicia que no puede afrontar sus obligaciones económicas. A diferencia del concurso preventivo, que busca negociar con los acreedores para evitar la quiebra, esta figura implica directamente la liquidación del patrimonio disponible para saldar las deudas. Es el último recurso antes de quedar en una situación de deuda indefinida sin salida institucional. En Argentina, cualquier persona puede solicitarla ante el juzgado competente en su jurisdicción.
El contexto macroeconómico de los últimos años explica en parte esta tendencia. La combinación de inflación sostenida, tasas de interés elevadas en créditos de consumo y el estancamiento del poder adquisitivo de los salarios generó un escenario en el que muchos trabajadores formales se endeudaron para sostener gastos cotidianos. Tarjetas de crédito, préstamos personales y cuotas de bienes durables se acumularon hasta volverse impagables para una franja significativa de la población que, en papel, tenía ingresos estables.
Ambrosini subrayó que el dato del empleo formal entre los solicitantes es relevante porque rompe con la imagen clásica del deudor insolvente. Hasta hace algunos años, quienes pedían la propia quiebra eran principalmente pequeños comerciantes, autónomos o personas sin ingresos fijos. Hoy, el juzgado recibe expedientes de empleados públicos y privados que llegaron al límite. Eso indica que el problema no es solo de acceso al trabajo, sino de la relación entre ingresos, costos de vida y carga financiera acumulada.
La cifra de 160 pedidos en lo que va del año no tiene carácter definitivo: el tribunal sigue recibiendo nuevas presentaciones y el número puede crecer antes de diciembre. Si la tendencia se mantiene, el juzgado cerraría 2025 con un volumen histórico de casos, lo que podría derivar en demandas de ampliación de recursos judiciales y en una revisión de los mecanismos de asistencia al deudor persona física que hoy ofrece el sistema legal argentino.
Fuente: El Tribuno
¿Qué es la propia quiebra y quién puede pedirla?
Es el proceso legal por el que una persona reconoce ante la Justicia que no puede pagar sus deudas y solicita la liquidación de su patrimonio para saldarlas. En Argentina puede pedirla cualquier persona física ante el juzgado de concursos y quiebras de su jurisdicción.
¿Por qué la mayoría de los casos corresponden a empleados formales?
Según la jueza Ambrosini, el sobreendeudamiento en tarjetas, préstamos personales y cuotas acumuladas durante períodos de alta inflación llevó a trabajadores con ingresos registrados a una situación de insolvencia que no pueden resolver con su salario.
¿Cuántos pedidos de propia quiebra hubo en total y en qué período?
El Juzgado de Concursos, Quiebras y Sociedades de Segunda Nominación registró 160 pedidos en lo que va de 2025, una cifra que ya supera el total acumulado durante todo el año anterior.

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