Casi la mitad de las personas con úlcera por pie diabético muere dentro de los cinco años. Especialistas piden consultar cuando una lesión no mejora o empeora.

Una herida que tarda en cerrarse o que empeora con los días puede ser el síntoma visible de otro problema de salud. Especialistas en heridas advierten que las alteraciones de la circulación, la diabetes, las infecciones y la desnutrición son algunos de los factores que dificultan la cicatrización y aumentan el riesgo de complicaciones. Ante una lesión que no evoluciona, recomiendan consultar para identificar la causa y definir el tratamiento.
No todas las heridas son iguales. Entre las más frecuentes están las lesiones por presión, las úlceras en las extremidades inferiores, las heridas quirúrgicas y las traumáticas, y cada una tiene un origen y necesidades propias. Por eso el abordaje exige determinar de dónde viene la lesión y, en muchos casos, la intervención coordinada de distintos profesionales de la salud.
El tratamiento local no alcanza si no se evalúa el estado general de la persona. La inmovilidad, los edemas, las complicaciones posteriores a una cirugía y enfermedades que todavía no fueron diagnosticadas también pueden estar detrás de una herida que no mejora. Detectar ese trasfondo es parte central de la atención.
La humedad cumple un papel clave en la recuperación. La piel necesita un equilibrio, porque tanto la sequedad como el exceso de humedad la perjudican. Por eso los apósitos y materiales específicos tienen que elegirse según las características de cada lesión y la evaluación de los profesionales, y no por criterio propio.
Entre las heridas que demandan mayor atención está el pie diabético, una complicación de la diabetes que puede derivar en úlceras, infecciones y, en los casos más severos, amputaciones. Los niveles elevados de glucosa en sangre dañan los nervios y los vasos sanguíneos, lo que reduce la sensibilidad y complica la circulación en los pies.
Como consecuencia, una persona puede lastimarse sin advertirlo y después tener más dificultades para que la lesión cicatrice. Las úlceras suelen aparecer en la planta del pie o en zonas sometidas a presión, y se agravan si no se detectan y tratan a tiempo.
Los datos que difunden los especialistas muestran la dimensión del problema. Según informes internacionales, el 49,1% de las personas con una úlcera por pie diabético muere en los cinco años siguientes, y el 65,8% de las amputaciones de pierna o pie se realiza en personas con diabetes. Las cifras refuerzan la necesidad de prevenir y de sostener el seguimiento de quienes viven con la enfermedad, y de consultar ante cualquier herida que no evolucione.
Fuente: Rosario3
¿Por qué una herida puede no cicatrizar?
Entre los factores están las alteraciones de la circulación, la diabetes, las infecciones y la desnutrición. También influyen la inmovilidad, los edemas, las complicaciones posteriores a una cirugía y enfermedades no diagnosticadas.
¿Qué es el pie diabético?
Es una complicación de la diabetes. El exceso de glucosa daña nervios y vasos sanguíneos, reduce la sensibilidad y dificulta la circulación, lo que puede causar úlceras, infecciones y, en casos graves, amputaciones.
¿Cuándo hay que consultar por una herida?
Cuando presenta dificultades para cicatrizar o empeora. La consulta permite identificar la causa y definir el tratamiento adecuado.

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