Hasta $4.500.000 subió la indemnización por daño moral para la hija del motociclista muerto. La Cámara revisó el 60/40 fijado en primera instancia y lo llevó a partes iguales.

La Cámara de Apelaciones en lo Civil, Comercial, Familia, Trabajo y Contencioso Administrativo de Río Tercero repartió en partes iguales la responsabilidad por un accidente fatal ocurrido en la ruta 5. Además, elevó a $4.500.000 el resarcimiento por daño moral que recibiría la hija del motociclista fallecido, con los intereses correspondientes. Lo resolvió en la sentencia 113, del 30 de junio de 2026.
El choque se produjo en la intersección de la ruta 5 y la avenida Del Mirador, entre un automovilista y un motociclista. En primera instancia, la jueza Silvana Asnal había atribuido el 60% de la responsabilidad al padre de la reclamante y el 40% a los demandados. La hija del fallecido, identificada como V. A. F., apeló ese reparto y el tribunal le dio la razón.
El tribunal, integrado por Mariana B. Miseta, autora del voto principal, y Alberto Luis Larghi, entendió que no había fundamentos para asignar mayor peso causal al sobrepaso prohibido de la víctima que al giro a la izquierda del automovilista, hecho sin las debidas precauciones. Aclaró que la concurrencia de ambas conductas había quedado firme. Por eso no le correspondía revisar si los dos conductores habían contribuido al siniestro, sino evaluar si el porcentaje fijado estaba bien justificado.
El abogado de la actora había reconocido durante los alegatos que el comportamiento del motociclista incidió en el hecho. Esa admisión, sumada a la falta de elementos que inclinaran la balanza hacia uno u otro lado, llevó a la Cámara a establecer una distribución del 50% para cada parte.
El automovilista, identificado como P., sostuvo que se había ubicado en la banquina antes de cruzar y que el impacto ocurrió cuando ya había salido de la calzada. Las cámaras de vigilancia mostraron otra cosa: inició el giro hacia la izquierda directamente desde la ruta y la colisión se produjo sobre ella. Las imágenes también permitían ver la motocicleta, aunque el demandado afirmó que no la vio.
Un oficial de policía declaró que P. le había dicho que puso el guiño y dobló, sin mencionar una detención previa en la banquina. La pericia accidentológica, por su parte, no pudo reconstruir ese aspecto porque no había huellas de frenado ni de arrastre. Con esos elementos, el tribunal no encontró base para asignar al motociclista una responsabilidad mayor.
Queda pendiente la liquidación de la indemnización, que deberá calcularse con los intereses fijados en la sentencia y teniendo en cuenta el nuevo reparto de responsabilidad entre las partes.
Fuente: Comercio y Justicia
¿Qué resolvió la Cámara de Río Tercero?
Distribuyó en un 50% para cada parte la responsabilidad por el accidente y elevó el daño moral para la hija del motociclista fallecido a $4.500.000, más intereses.
¿Cómo había resuelto la primera instancia?
La jueza Silvana Asnal había atribuido el 60% de responsabilidad al motociclista fallecido y el 40% a los demandados.
¿Qué conductas se le atribuyeron a cada conductor?
Al motociclista, un sobrepaso prohibido; al automovilista, un giro a la izquierda sin las precauciones debidas.

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