Una investigación argentina vincula la ingesta de calcio con menores casos de baja talla en niños menores de 5 años.

Un estudio realizado sobre más de 5.000 niños argentinos menores de 5 años encontró que quienes consumían más calcio en su dieta mostraban una menor prevalencia de baja talla. La investigación analiza la alimentación infantil en el país y aporta datos concretos sobre un problema que afecta el desarrollo físico de muchos chicos.
La muestra incluyó niños de distintas regiones de Argentina. Los investigadores midieron la ingesta de calcio a través de relevamientos alimentarios y cruzaron esos datos con indicadores de crecimiento, específicamente con la talla para la edad, uno de los parámetros que usan los pediatras para detectar retrasos en el desarrollo.
El vínculo que encontró el estudio es de tipo asociativo: a mayor consumo de calcio, menor proporción de chicos con baja talla. Eso no significa que el calcio sea el único factor en juego, sino que su presencia en la dieta se correlaciona con mejores indicadores de crecimiento. Las principales fuentes de calcio en la dieta infantil son los lácteos, como la leche, el yogur y el queso, aunque también aparece en legumbres y algunas verduras de hoja verde.
La baja talla en menores de 5 años es uno de los indicadores que usan los organismos de salud para medir el estado nutricional de una población. En Argentina, los niveles de déficit de talla muestran disparidades importantes según la región y el nivel socioeconómico del hogar. Los chicos de familias con menos recursos acceden con menos frecuencia a alimentos ricos en calcio de forma regular.
Uno de los ángulos más relevantes del estudio es que no alcanza con saber que el calcio importa: el desafío está en garantizar que todos los chicos puedan incorporarlo. El precio de los lácteos, la disponibilidad en zonas rurales o periurbanas y los hábitos familiares son variables que condicionan lo que un niño come cada día. Sin políticas que achiquen esa brecha, los datos nutricionales difícilmente mejoran.
Los pediatras y nutricionistas consultados habitualmente sobre este tema señalan que la ventana de los primeros cinco años es crítica: el crecimiento en esa etapa define en buena medida la talla adulta y el desarrollo óseo. Un déficit temprano es difícil de revertir después.
El estudio suma evidencia local a un debate que ya tiene respaldo internacional sobre la importancia del calcio en la primera infancia. Para Argentina, donde la desnutrición crónica convive con la obesidad infantil como caras de un mismo problema alimentario, este tipo de investigaciones aporta insumos concretos para diseñar intervenciones en salud pública orientadas a los primeros años de vida.
Fuente: Aire de Santa Fe
¿Cuántos niños incluyó el estudio sobre calcio y crecimiento?
La investigación analizó datos de más de 5.000 niños argentinos menores de 5 años.
¿Qué es la baja talla y cómo se mide en chicos?
La baja talla es un indicador nutricional que compara la altura del niño con la esperada para su edad y sexo. Se usa para detectar retrasos en el crecimiento asociados a déficits alimentarios o problemas de salud.
¿Qué alimentos son las principales fuentes de calcio para los niños?
Los lácteos como la leche, el yogur y el queso son las fuentes más habituales. También aportan calcio algunas legumbres y verduras de hoja verde como la espinaca o el brócoli.

Corrales anegados y humedad persistente elevan el riesgo de mortandad en las crías. Crianceros del sur mendocino enfrentan el problema sin infraestructura pensada para grandes volúmenes de agua.
Sin datos publicados en el material disponible, se conoce solo la edición del informe sanitario provincial. Se desconocen por ahora cifras de casos y enfermedades bajo vigilancia.

Lesiones de apenas 0,5 centímetros pueden verse en una mamografía, aun cuando no se palpan. El médico Jorge Tartaglione habló del tema en LN+ tras el diagnóstico de Caro Trippar.