Científicos detectaron un enlentecimiento de la circulación oceánica que distribuye calor entre hemisferios. El fenómeno ocurre en el Atlántico Norte y podría afectar el clima de regiones enteras.

Una nueva investigación científica advierte que la circulación termohalina del Atlántico Norte, el sistema oceánico que funciona como regulador térmico del planeta, está perdiendo fuerza de manera progresiva. El estudio, publicado en las últimas semanas, describe un mecanismo de transporte de calor que involucra el hundimiento y el ascenso de grandes masas de agua, y cuyo debilitamiento podría tener consecuencias climáticas a escala regional e incluso continental.
A diferencia de las corrientes superficiales, este sistema opera en profundidad: mueve agua cálida desde el ecuador hacia el norte y, una vez que esa agua se enfría y se vuelve más densa, la hunde hacia el fondo oceánico para reiniciar el ciclo. Ese movimiento sostenido distribuye energía térmica entre distintas partes del globo y modera temperaturas en zonas tan distantes como Europa occidental.
La investigación introduce una distinción clave entre la temperatura superficial de una región y el contenido térmico total del océano. Según los autores, aunque el planeta en conjunto sigue acumulando calor, la circulación atlántica estaría redistribuyendo ese calor de manera cada vez menos eficiente. El resultado es una especie de 'válvula' que se va cerrando: menos energía llega a las latitudes altas del norte, con consecuencias aún difíciles de cuantificar con precisión.
El mecanismo que describen los científicos no es nuevo en sí mismo: la circulación termohalina lleva décadas bajo observación. Lo que aporta este trabajo es un análisis más detallado de cómo el calentamiento global interfiere con la dinámica de densidades del agua de mar. A mayor temperatura y menor salinidad, por el derretimiento de hielo polar, el agua superficial pierde la capacidad de hundirse y el ciclo se enlentece.
Un debilitamiento sostenido de este sistema puede alterar los patrones de lluvia, modificar la frecuencia e intensidad de tormentas y generar cambios en las temperaturas medias de países del norte de Europa y del noreste de América. Algunos modelos climáticos ya anticipaban este escenario; el nuevo estudio aporta evidencia empírica adicional para sostenerlo.
Los investigadores aclaran que no se trata de un colapso inminente ni de un proceso reversible en el corto plazo. La magnitud del impacto dependerá, en buena medida, de cuánto sigan aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero y del ritmo de derretimiento del hielo ártico en las próximas décadas.
El estudio suma presión sobre la comunidad científica y los organismos internacionales para refinar los modelos de proyección climática. La circulación atlántica es uno de los sistemas más monitoreados del planeta, y cualquier señal de cambio estructural en su comportamiento tiene peso directo en las políticas de adaptación al cambio climático que distintos países están diseñando.
Fuente: Perfil
¿Qué es la circulación termohalina y por qué importa?
Es un sistema de corrientes oceánicas profundas que mueve agua cálida desde el ecuador hacia los polos y agua fría en sentido contrario. Regula el clima de grandes regiones del planeta, en especial de Europa occidental.
¿Por qué se está debilitando esta corriente?
El calentamiento global eleva la temperatura del agua superficial y el derretimiento del hielo polar reduce la salinidad del mar. Ambos factores disminuyen la densidad del agua, lo que impide que se hunda y frena el ciclo.
¿Qué consecuencias concretas puede tener este debilitamiento?
Cambios en los patrones de lluvia, alteraciones en la frecuencia de tormentas y modificaciones en las temperaturas medias de países del norte de Europa y del noreste de América del Norte.

Corrales anegados y humedad persistente elevan el riesgo de mortandad en las crías. Crianceros del sur mendocino enfrentan el problema sin infraestructura pensada para grandes volúmenes de agua.
Sin datos publicados en el material disponible, se conoce solo la edición del informe sanitario provincial. Se desconocen por ahora cifras de casos y enfermedades bajo vigilancia.

Lesiones de apenas 0,5 centímetros pueden verse en una mamografía, aun cuando no se palpan. El médico Jorge Tartaglione habló del tema en LN+ tras el diagnóstico de Caro Trippar.