Atrapado entre el Puente Colgante y el Viaducto Oroño quedó esta semana una gran masa de vegetación en Santa Fe. Imágenes aéreas muestran la dimensión del fenómeno, que creció en pocos días.

Un embalsado de grandes proporciones quedó retenido esta semana entre el Puente Colgante y el Viaducto Oroño, en la Laguna Setúbal de Santa Fe. La corriente arrastró camalotes y vegetación desde distintos puntos de la laguna hasta que la masa quedó atascada contra las estructuras de ambos puentes. Imágenes captadas con drone evidenciaron la magnitud de la acumulación.
El fenómeno se desarrolló apenas días después de que terminaran los Juegos Suramericanos, que utilizaron la laguna como sede de competencias náuticas. Durante el evento, equipos trabajaron para despejar los camalotes de las zonas cercanas a los pilotes y garantizar el paso de las embarcaciones deportivas.
Una vez finalizadas las competencias, sin tareas de mantenimiento activo, la vegetación volvió a concentrarse con rapidez. Según relevamientos realizados en los días siguientes, el tamaño del embalsado creció de forma notoria en un período muy corto. La dinámica del río, que sigue transportando material vegetal desde sectores más alejados de la laguna, alimenta continuamente la acumulación.
Por el momento, el embalsado no impide la navegación y no hay anuncios oficiales de trabajos para retirarlo. La evolución del fenómeno depende en parte del comportamiento del río: en algunas ocasiones la propia corriente desplaza estas masas, pero en otros casos permanecen adheridas a los pilotes durante semanas o meses y terminan requiriendo intervención.
Especialistas consultadas anteriormente señalaron que los embalsados en la Setúbal generan principalmente inconvenientes para la navegación, la pesca y las actividades recreativas. Sin embargo, cuando la vegetación se acumula sobre infraestructura, el problema puede ir más allá de lo estético o lo turístico.
Las masas vegetales ejercen presión sobre las estructuras y, en ciertos contextos, dificultan el flujo del agua, especialmente en puentes aliviadores. En el caso del antiguo puente ferroviario y del Puente Colgante, la acumulación reiterada en sus pilotes es un patrón conocido que los vecinos y las autoridades locales ya observaron en otras temporadas.
La situación en la Laguna Setúbal responde también a un proceso más amplio: las bajantes históricas del río Paraná en los últimos años favorecieron la proliferación de camalotes y otras especies acuáticas en sectores que antes permanecían inundados, lo que incrementó la frecuencia e intensidad de estos embalsados. Sin intervención ni cambios en el nivel del río, el ciclo tiene altas probabilidades de repetirse.
Fuente: Aire de Santa Fe
¿Qué es un embalsado y cómo se forma en la Laguna Setúbal?
Un embalsado es una masa flotante de vegetación acuática, principalmente camalotes, que la corriente arrastra y concentra hasta que queda retenida contra una estructura, como los pilotes de un puente.
¿El embalsado actual representa algún peligro para los puentes o la navegación?
Por el momento no bloquea el paso de embarcaciones, pero la presión que ejerce sobre las estructuras puede ser significativa si la masa crece. En puentes aliviadores, también puede dificultar el flujo del agua.
¿Hay planes para retirar la vegetación acumulada en los puentes?
Hasta el momento no se anunciaron trabajos para remover el embalsado. La evolución dependerá del comportamiento del río, que en algunos casos desplaza la vegetación por sí solo.

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