Los vecinos del consorcio viven en los departamentos desde hace décadas, pero el trámite municipal sigue inconcluso. La situación expone un vacío burocrático poco frecuente.
Un edificio ubicado en Corrientes al 200 acumula veinte años de gestiones sin lograr el final de obra ante el municipio. Los departamentos están habitados desde hace tiempo, los propietarios pagan expensas, impuestos y servicios, pero el inmueble no cuenta con ese certificado que cierra formalmente la construcción ante el Estado.
El final de obra es el trámite por el cual las autoridades municipales verifican que lo construido coincide con los planos aprobados y habilitan el inmueble de manera definitiva. Sin ese papel, los propietarios enfrentan restricciones para vender, escriturar o acceder a ciertos créditos hipotecarios.
Según pudo reconstruir este medio, el consorcio inició las gestiones a comienzos de la década del 2000, poco después de que los vecinos comenzaran a mudarse. Los expedientes se abrieron, se cerraron y se reabrieron en distintas administraciones municipales. Cada cambio de gestión implicó, en la práctica, empezar de nuevo: buscar los antecedentes, actualizar documentación y pagar nuevas tasas.
Los representantes del consorcio señalaron que en varios momentos el trámite estuvo cerca de resolverse, pero observaciones técnicas, planos con discrepancias menores y demoras internas del área de obras privadas lo frenaron cada vez. La situación se fue naturalizando entre los vecinos, que siguieron viviendo con normalidad pero sabiendo que algo estaba pendiente.
La ausencia del final de obra no impide habitar el inmueble, pero genera problemas concretos. Quien quiera vender su departamento puede encontrar dificultades en la escrituración. Los bancos, en general, no otorgan hipotecas sobre unidades sin habilitación definitiva. Y en caso de siniestro o litigio, la falta del certificado puede complicar cualquier reclamo.
Expertos en derecho inmobiliario consultados por este medio indicaron que casos como este son más frecuentes de lo que se cree, sobre todo en edificios construidos durante los años noventa y principios de los dos mil, cuando los controles eran menos sistemáticos y los propietarios priorizaban mudarse antes de cerrar los trámites administrativos.
El consorcio de Corrientes al 200 sigue hoy en gestión activa del expediente. Según informaron, esperan una respuesta del municipio en los próximos meses. Si el trámite se resuelve, los propietarios podrán regularizar su situación dominial y operar con libertad en el mercado inmobiliario. Si no, el expediente podría sumar otro capítulo a una historia que ya lleva dos décadas dando vueltas.
Fuente: La Capital
¿Qué es el final de obra y para qué sirve?
Es el certificado municipal que acredita que una construcción fue ejecutada conforme a los planos aprobados. Habilita al inmueble de manera definitiva y es necesario para escriturar, vender o acceder a créditos hipotecarios.
¿Se puede vivir en un departamento sin final de obra?
Sí, la ausencia del certificado no impide habitar el inmueble. Sin embargo, genera restricciones legales y comerciales para los propietarios, especialmente al momento de vender o pedir un préstamo con garantía hipotecaria.
¿Cuánto tiempo puede demorar este trámite en Argentina?
Los plazos varían según el municipio y la complejidad del expediente. En casos sin irregularidades mayores, el trámite puede resolverse en meses, pero demoras de años son frecuentes cuando hay observaciones técnicas o cambios de gestión.

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