Las pepitas de calabaza ganaron popularidad en redes y la ciencia tiene algo para decir.

Las semillas de calabaza, también llamadas pepitas, se convirtieron en uno de los alimentos más comentados en redes sociales durante los últimos meses. El motivo: usuarios de distintas plataformas las recomiendan como remedio natural para problemas de próstata y para eliminar parásitos intestinales. Pero ¿qué respalda realmente esas afirmaciones?
Las pepitas de calabaza contienen cucurbitacina, un compuesto que según varios estudios actúa sobre la musculatura de los parásitos intestinales, dificultando su movilidad y favoreciendo su expulsión. También son ricas en zinc, fitosteroles y ácidos grasos que investigaciones asocian con la salud del tracto urinario y la próstata.
Un estudio publicado en el Journal of Medicinal Food analizó el efecto de las semillas de calabaza en hombres con hiperplasia benigna de próstata, una condición que agranda la glándula y dificulta la micción. Los resultados mostraron una mejora moderada en los síntomas urinarios luego de varios meses de consumo regular. Otros trabajos apuntan a que los fitosteroles presentes en las semillas pueden inhibir parcialmente la conversión de testosterona en dihidrotestosterona, hormona asociada al crecimiento prostático.
En cuanto al efecto antiparasitario, la medicina tradicional de distintas culturas usó estas semillas durante siglos contra lombrices y tenias. Investigaciones más recientes confirmaron que la cucurbitacina tiene propiedades que afectan al sistema nervioso de ciertos parásitos. Sin embargo, los especialistas aclaran que no reemplaza un tratamiento farmacológico en casos de parasitosis confirmada.
Los nutricionistas consultados por distintos medios especializados coinciden en que la forma más efectiva de consumirlas es en crudo, sin sal y sin tostar, ya que el calor puede degradar parte de sus compuestos activos. La cantidad recomendada oscila entre 30 y 60 gramos diarios, equivalente a un puñado generoso. Se pueden incorporar a ensaladas, yogures o consumirse solas como snack.
Para el uso antiparasitario, algunas indicaciones tradicionales sugieren consumir entre 80 y 100 semillas en ayunas, molidas o enteras, y acompañarlas con un laxante natural horas después. Pero los médicos advierten que este protocolo no tiene un respaldo clínico robusto y que ante síntomas de parasitosis lo correcto es consultar a un profesional y realizar los estudios correspondientes.
Médicos gastroenterólogos y urólogos reconocen el valor nutricional de las semillas de calabaza pero piden no sobredimensionar su efecto terapéutico. Las señalan como un complemento útil dentro de una alimentación equilibrada, no como tratamiento. También destacan que su consumo es seguro para la mayoría de las personas, salvo quienes tienen alergia a las cucurbitáceas o alguna condición digestiva específica.
El boom en redes sociales generó tanto interés como desinformación. Algunos videos virales atribuyen a las pepitas propiedades que la ciencia no confirmó, como la cura de infecciones o la resolución de cuadros prostáticos severos. Los especialistas insisten en que ningún alimento funciona como medicamento y que las semillas de calabaza son, ante todo, un alimento con beneficios reales pero acotados.
Lo concreto es que incorporar pepitas de calabaza a la dieta habitual tiene respaldo nutricional y algunos estudios clínicos que avalan efectos positivos sobre la próstata y el tránsito intestinal. El desafío es separar esa evidencia del ruido que generan las redes, donde el alimento del momento suele cargarse de promesas que la ciencia no sostiene.
Fuente: La Capital
¿Las semillas de calabaza realmente ayudan con la próstata?
Estudios clínicos muestran mejoras moderadas en síntomas urinarios asociados a la hiperplasia benigna de próstata, pero no representan un tratamiento médico.
¿Cuántas semillas de calabaza hay que comer por día?
Los nutricionistas recomiendan entre 30 y 60 gramos diarios, preferentemente crudas y sin sal para preservar sus compuestos activos.
¿Las pepitas de calabaza eliminan los parásitos intestinales?
Contienen cucurbitacina, un compuesto con efecto sobre ciertos parásitos, pero no reemplazan el tratamiento farmacológico en casos de parasitosis confirmada.

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