Tres de cada cuatro personas que tomaron crédito lo usaron para pagar alimentos, salud o servicios básicos. Al 65% de la población el sueldo no llega al día 20.

En el último semestre, el 60% de los argentinos recurrió al endeudamiento para cubrir gastos cotidianos, según datos que reflejan el deterioro sostenido del poder adquisitivo en el país. No se trata de créditos para inversión o consumo discrecional: el 76% de quienes se endeudaron lo hicieron para pagar comida, medicamentos o facturas de servicios.
El dato se suma a otro igualmente contundente: el 65% de la población agota su sueldo antes del día 20 del mes. Esto significa que, en promedio, más de la mitad de los trabajadores pasa los últimos diez días del mes sin ingresos disponibles, dependiendo de ahorros previos, ayuda familiar o nuevo endeudamiento.
Lo que los números describen no es una situación de emergencia puntual sino una dinámica que se instaló como rutina para millones de hogares. La deuda dejó de ser un recurso excepcional y pasó a ser parte del esquema mensual de supervivencia económica. Tarjetas de crédito, préstamos personales, fiado en el almacén o adelantos de sueldo son las vías más comunes para cerrar la brecha entre ingresos y gastos.
Este comportamiento se da en un contexto de inflación acumulada que, aunque desacelerada en los últimos meses, dejó precios muy por encima de los salarios reales de amplias franjas de la población. La recuperación del ingreso que el Gobierno nacional proyecta no llega todavía a traducirse en alivio concreto para los sectores medios y bajos.
Que el 76% de los endeudados destine ese dinero a necesidades básicas como alimentos, salud y servicios marca una diferencia cualitativa respecto a otros ciclos de endeudamiento. En contextos de crecimiento, la deuda suele asociarse al consumo de bienes durables o viajes. Hoy, en cambio, financia lo mínimo: el plato de comida, el medicamento o la boleta de luz.
Esta situación presiona especialmente a los hogares que no tienen acceso al sistema financiero formal y recurren a opciones más costosas, como prestamistas informales o el diferimiento de pagos con recargos. Para esos sectores, el costo del endeudamiento es mayor y el margen de recuperación, más estrecho.
Los datos disponibles no desagregan todavía por región, género o franja etaria, pero el fenómeno se repite con distinta intensidad en todo el país. Las economías del interior, con mercados laborales más frágiles y menor acceso al crédito institucional, tienden a acusar el impacto con más fuerza que los grandes centros urbanos.
Sin una recuperación sostenida del salario real, el endeudamiento para necesidades básicas seguirá siendo la única herramienta disponible para millones de familias argentinas. El desafío para la política económica es que el crecimiento que muestran algunos indicadores macroeconómicos se traduzca en capacidad de compra concreta antes de que los niveles de deuda de los hogares se vuelvan insostenibles.
Fuente: Cuarto
¿Qué porcentaje de argentinos se endeudó en el último semestre?
El 60% de los argentinos recurrió al endeudamiento durante el último semestre, principalmente para cubrir gastos básicos.
¿Para qué usan el crédito quienes se endeudan?
El 76% de quienes tomaron deuda lo hicieron para pagar alimentos, salud o servicios básicos como luz, gas o agua.
¿Hasta cuándo le alcanza el sueldo a la mayoría de los argentinos?
Según los datos relevados, al 65% de la población el sueldo no llega al día 20 del mes.

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