Tres especialistas en psicología organizacional describen un fenómeno que afecta a trabajadores infrautilizados. No es estrés ni sobrecarga: es la falta crónica de estímulos lo que los agota.

Cuando el trabajo no alcanza para mantener la atención, algo se oxida. Psicólogos de universidades de Francia y Canadá pusieron nombre a ese proceso: 'rustout', un estado de desgaste profesional que no viene de hacer demasiado, sino de hacer demasiado poco que importe. La condición afecta a empleados atrapados en rutinas repetitivas, sin desafíos reales ni sentido claro en sus tareas cotidianas.
El término se diferencia del burnout en su causa de raíz. Mientras el burnout surge del exceso de exigencias y la sobrecarga sostenida, el rustout aparece en trabajadores que están subaprovechados: personas con capacidades que el puesto no activa, ejecutando tareas sin motivación ni propósito percibido. Según los especialistas consultados por la Asociación Americana de Psicología (APA), se trata de un fenómeno más extendido de lo que suele reconocerse.
Lotta Harju, profesora en la Escuela de Negocios Emlyon de Francia, fue una de las voces consultadas por la APA para describir el fenómeno. Para ella, el rustout no es un problema de actitud individual, sino una señal de algo más estructural: las actividades laborales carecen de significado para quien las realiza. Esa ausencia de sentido, sostenida en el tiempo, produce un deterioro gradual del vínculo con el trabajo.

James Danckert, profesor de psicología en la Universidad de Waterloo, Canadá, aportó otra dimensión. Para él, el aburrimiento no es pasividad: es el deseo activo de conectarse con el mundo de manera significativa sin poder lograrlo. Esa frustración sostenida, según Danckert, es lo que convierte el aburrimiento cotidiano en un estado de desgaste real.
Erin Eatough, especialista en psicología organizacional, subrayó que el rustout no es una rareza ni un lujo de quienes tienen trabajos cómodos. Lo calificó como una situación sorprendentemente frecuente, que pasa desapercibida porque no genera las alarmas visibles del burnout: el trabajador no colapsa, simplemente se va apagando.

El riesgo, según los especialistas, es que el fenómeno se normalice. A diferencia del estrés extremo, el rustout no detiene la productividad de golpe: la erosiona lentamente, afectando la motivación, el compromiso y, con el tiempo, la salud mental del trabajador. Las organizaciones que no identifican el problema a tiempo pierden talento que no rinde por falta de estímulo, no por falta de capacidad.

El debate sobre el rustout llega en un momento en que las condiciones del trabajo están siendo revisadas desde múltiples ángulos: teletrabajo, automatización y redefinición de roles. Identificar si el agotamiento de un empleado viene del exceso o de la ausencia de desafíos es, según estos expertos, el primer paso para intervenir de manera efectiva.
Fuente: La Nación
¿Qué diferencia hay entre rustout y burnout?
El burnout surge del exceso de trabajo y la sobrecarga sostenida, mientras que el rustout aparece por la falta de desafíos y el aburrimiento crónico en tareas repetitivas o sin significado.
¿Cómo se manifiesta el rustout en el trabajo?
Se expresa como una pérdida gradual de motivación y compromiso en empleados que sienten que sus capacidades no son aprovechadas, sin que necesariamente haya una crisis visible o un colapso brusco.
¿El rustout afecta a muchos trabajadores?
Según la especialista Erin Eatough, es una situación sorprendentemente común, aunque suele pasar desapercibida porque no genera las alarmas típicas del agotamiento por exceso de trabajo.

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