Durante décadas fue el villano del colesterol alto. Hoy la ciencia lo reivindica como fuente de proteínas de alto valor biológico. Especialistas explican cuánto consumir y quiénes deben tener cuidado.

Por años, millones de personas retiraron el huevo de su dieta por miedo al colesterol. La lógica parecía simple: la yema tiene colesterol, el colesterol tapona arterias, ergo, el huevo mata. Esa cadena de razonamiento, que dominó los consejos médicos durante décadas, hoy quedó desacreditada por la evidencia científica acumulada.
Cecilia Llaver, decana de la Facultad de Nutrición de la Universidad Juan Agustín Maza, explicó que el huevo aporta proteínas de alto valor biológico, comparables en calidad a las de la leche materna. Para personas que no consumen carne o lo hacen en pequeñas cantidades, el huevo puede incorporarse tranquilamente a la dieta diaria, sin restricciones vinculadas al colesterol.
El giro tiene sustento en investigación de peso. Un estudio publicado en 2020 en la revista de la Asociación Americana del Corazón siguió a casi 44.000 adultos estadounidenses mayores de 20 años durante 15 años, entre 1999 y 2014. Su conclusión fue directa: no existe asociación significativa entre el consumo de huevos y la mortalidad por enfermedades cardíacas ni por cualquier otra causa.


El mecanismo que durante tanto tiempo generó alarma también fue revisado. Llaver aclaró que el colesterol que ingresa con los alimentos no eleva de forma directa el colesterol en sangre. El organismo produce su propio colesterol de manera endógena, y ese proceso depende de factores genéticos y metabólicos más que de lo que se pone en el plato.

Más allá del debate sobre el colesterol, el huevo llegó al centro de la escena también por otro motivo: las proteínas ocupan hoy un lugar destacado en la conversación sobre alimentación y rendimiento físico. Llaver señaló que este macronutriente está en boca de todos porque contribuye a la regeneración de tejidos y al desarrollo de masa muscular, y el huevo es una de sus fuentes más accesibles y económicas.
La recomendación general apunta a un máximo de siete huevos por semana para adultos sanos, priorizando preparaciones que no sumen grasas extras, como el huevo hervido o pochado. La advertencia puntual aplica a personas con patologías renales, que deberían consultar con un especialista antes de incorporarlo sin límites.
El consenso científico actual no trata al huevo como un alimento de riesgo para la población general. Su valor nutricional, su precio y su versatilidad lo posicionan como una opción válida dentro de una dieta equilibrada, siempre que el contexto de salud de cada persona lo permita.
Fuente: Los Andes
¿Cuántos huevos por semana se pueden comer sin que sea perjudicial?
La recomendación general para adultos sanos es de hasta siete huevos por semana, aunque personas con enfermedades renales deben consultarlo con un profesional de la salud.
¿El huevo realmente sube el colesterol en sangre?
La ciencia actual indica que el colesterol dietético no eleva de forma directa el colesterol sanguíneo. El cuerpo produce su propio colesterol de manera endógena, por lo que el consumo de huevo no implica necesariamente un aumento de los niveles en sangre.
¿Qué tipo de preparación del huevo es más saludable?
Se recomiendan preparaciones que no incorporen grasas adicionales, como el huevo hervido o pochado, en lugar de opciones fritas o con manteca.

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