Detrás de la reivindicación libertaria de Juan Bautista Alberdi hay una mirada que excluía a buena parte de quienes combatieron por la independencia. Sus textos muestran una visión racializada del proyecto nacional argentino.

Para Alberdi, la revolución de independencia la hicieron los europeos. No los gauchos, no los indígenas, no los negros que engrosaron las filas de San Martín bajo promesa de libertad. El pensador tucumano sostenía que los verdaderos actores de ese proceso eran 'soldados caucásicos de origen europeo', descartando de un plumazo a figuras como Padilla, Antezana o Pumacahua como líderes legítimos del proceso emancipador.
Esa postura no era un desliz aislado. Alberdi la sostuvo con coherencia en sus escritos, en sintonía con otros intelectuales de su generación como Esteban Echeverría, José Mármol y los hermanos Varela. La frase que condensa su pensamiento es directa: 'Europa es la obrera de nuestra civilización'. La apuesta era traer población europea al territorio que él y Sarmiento llamaban 'el desierto', término que borraba simbólicamente a quienes ya lo habitaban.
Uno de los pasajes más crudos del pensamiento alberdiano aparece cuando evalúa los conflictos armados posteriores a la independencia. Según él, después de ese proceso solo existió una causa justa y civilizada de guerra en el Río de la Plata: la que se libró contra los indígenas a quienes llamaba 'salvajes'. La formulación pone en el mismo plano el exterminio y la civilización, sin tensión aparente.
Esa mirada excluía también a los huilliches que guiaron a San Martín a través de los Andes, a los gauchos de Güemes que sostuvieron el norte frente a las invasiones realistas, y a los batallones de esclavos liberados que combatieron con la promesa de obtener la libertad al terminar la guerra. Para Alberdi, esos actores no calificaban como pueblo ni como nación.
El problema no es solo histórico. En los últimos años, sectores del liberalismo y el libertarianismo argentino reivindican a Alberdi como referente fundacional, tomando su defensa de la propiedad privada y su crítica al Estado sin procesar el paquete completo de su pensamiento. Esa operación de selección parcial convierte al tucumano en una figura maleable, útil para el debate de hoy pero vaciada de sus aristas más incómodas.
La misma lógica aplica a Sarmiento, con quien Alberdi compartía el diagnóstico sobre la población autóctona y la necesidad de reemplazarla o asimilarla mediante la inmigración europea. Ambos pensaron el país desde una matriz que hoy resulta difícil de defender sin matices, pero que en su época era la posición dominante entre las élites ilustradas del Río de la Plata.
Revisar esas ideas no implica cancelar a sus autores ni borrarlos del debate público. Implica leerlos completos, con las contradicciones a la vista, en lugar de recortarlos para que encajen en una identidad política del siglo XXI que ellos nunca imaginaron.
Fuente: Página/12
¿Qué decía Alberdi sobre los pueblos indígenas y su rol en la independencia?
Alberdi sostenía que la revolución de independencia fue obra de soldados de origen europeo y descartaba a los líderes indígenas como actores legítimos del proceso emancipador.
¿Qué pensaba Alberdi sobre la inmigración europea?
Consideraba que Europa era la fuente de civilización y promovía traer inmigrantes europeos al territorio argentino, al que él y Sarmiento denominaban 'el desierto'.
¿Por qué se cuestiona la reivindicación libertaria de Alberdi hoy?
Porque sectores del liberalismo contemporáneo retoman su defensa de la propiedad privada y la crítica al Estado sin considerar su visión racializada del proyecto nacional, que excluía a indígenas, negros y mestizos.

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