Varios estudios midieron cómo el teléfono sobre la mesa afecta la atención y la calidad de las conversaciones. Los resultados no son uniformes, pero algunos hallazgos son contundentes.

Dar vuelta el celular durante una cena parece un gesto menor, pero distintas investigaciones en psicología lo tomaron como punto de partida para estudiar algo más amplio: cómo la sola presencia del dispositivo modifica lo que pasa entre las personas que comparten la mesa. No hace falta tocarlo ni mirarlo para que genere un efecto.
El trabajo más citado sobre el tema fue publicado en 2013 en el Journal of Social and Personal Relationships por los psicólogos Andrew K. Przybylski y Netta Weinstein. A partir de dos experimentos, los investigadores midieron qué pasaba cuando había un teléfono a la vista durante una conversación cara a cara. Los participantes reportaron menor cercanía, menor conexión y conversaciones de peor calidad, sobre todo cuando los temas tratados eran personales o significativos.
Los autores concluyeron que los celulares podían interferir en los vínculos humanos incluso sin ser usados activamente. El hallazgo tuvo amplia repercusión, pero no tardaron en aparecer estudios que pusieron en duda su solidez.
En 2021, Claire Linares y Anne-Laure Sellier intentaron replicar ese experimento con 356 participantes distribuidos en 136 grupos, publicando sus resultados en PLOS ONE. No lograron reproducir el efecto sobre la calidad del vínculo ni encontraron impacto en la creatividad. La evidencia, entonces, no es homogénea ni definitiva.
Sin embargo, otro ángulo del problema sí mostró resultados consistentes. En 2017, Adrian F. Ward y un equipo de investigadores describieron lo que llamaron 'fuga cerebral': la presencia del propio teléfono reduciría la capacidad cognitiva disponible, incluso cuando las personas resistían conscientemente la tentación de revisarlo. En ese estudio, el mejor rendimiento se registró cuando los celulares estaban en otra habitación, no solo sobre la mesa boca abajo.
Otro fenómeno que los especialistas estudian en este contexto es el phubbing, que describe el hábito de prestarle atención al teléfono en lugar de a la persona que tenés enfrente. Las investigaciones sobre parejas lo asocian con sensaciones de exclusión, menor capacidad de respuesta emocional y menor satisfacción en la relación.

A diferencia de lo que sugiere el titular original que motivó estos estudios, la psicología no afirma que quien deja el celular boca abajo tenga un rasgo de personalidad específico ni sea necesariamente más respetuoso. Lo que sí sugieren varias investigaciones es que se trata de una decisión concreta: mantener la atención en las personas presentes, y que esa pequeña elección puede tener un peso real sobre la calidad de lo que ocurre en esa conversación.
En síntesis, apartar el celular de la mesa, o mejor aún llevarlo a otro cuarto, parece favorecer la atención y el vínculo según parte de la evidencia disponible. Pero los expertos también advierten que los resultados no son uniformes y que el tema sigue siendo objeto de debate en la comunidad científica.
Fuente: Radio Mitre
¿Qué dice la ciencia sobre tener el celular en la mesa durante una conversación?
Algunos estudios indican que la sola presencia del teléfono puede reducir la calidad percibida de la conversación y la capacidad cognitiva disponible, aunque otros trabajos no lograron replicar esos efectos.
¿Qué es el 'efecto de fuga cerebral' vinculado al celular?
Es el nombre que un equipo de investigadores liderado por Adrian F. Ward usó en 2017 para describir la reducción en la capacidad cognitiva que ocurre cuando el teléfono propio está cerca, incluso si la persona no lo usa.
¿Qué significa el término phubbing?
Phubbing designa el hábito de prestarle atención al celular en lugar de a la persona que está presente. Se lo asocia con menor satisfacción en las relaciones y sensaciones de exclusión en quien lo recibe.

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