Nuevas recomendaciones internacionales proponen espaciar los controles según el tipo de virus detectado. En Argentina, las obras sociales no cubren esa modalidad y la ANMAT aún no la aprobó como norma general.

El papanicolau sigue siendo uno de los estudios más pedidos en la consulta ginecológica argentina, pero las guías internacionales empezaron a cuestionarse si hacerlo todos los años sigue siendo lo más eficiente. En junio de 2026, Estados Unidos publicó nuevas recomendaciones que priorizan la detección del virus del papiloma humano (HPV) como eje del control del cáncer de cuello uterino. La pregunta que surge es si ese cambio de paradigma puede trasladarse al sistema de salud argentino.
Martín Riegé, ginecólogo con especialización en oncología ginecológica, mastología y cirugía ginecológica, explicó a La Capital que en Argentina el PAP se sigue solicitando una vez por año a partir de los 21 años. En algunos casos se adelanta si hay antecedentes familiares de cáncer cervical o situaciones de mayor vulnerabilidad. 'Más allá de las guías, la indicación es siempre personal y en el marco de la relación médico-paciente', precisó el especialista.
La diferencia central entre el modelo vigente en Argentina y el que propone la nueva guía estadounidense está en el laboratorio. La tipificación del HPV no solo detecta si el virus está presente, sino que distingue entre cepas de alto riesgo oncogénico, como los tipos 16 y 18, y las de bajo riesgo. Esa información permite una decisión más afinada: si una mujer no tiene el virus ni factores de riesgo adicionales, puede espaciar sus controles sin perder seguridad clínica.
'Al poder identificar el virus, aquellas mujeres que no lo tienen pueden espaciar sus controles. Pero en Argentina no estamos tomando ese camino en forma masiva por varios motivos', señaló Riegé. Dos razones concretas lo explican: las obras sociales no cubren la tipificación porque la ANMAT todavía no la aprobó como regla general, y en el sistema público el estudio existe pero no se aplica de manera rutinaria.

La magnitud del problema justifica la discusión. En 2018, el cáncer de útero registró 4.500 casos nuevos en el país y causó 2.050 muertes ese mismo año. Santa Fe concentra cifras que los especialistas califican como preocupantes, lo que refuerza la necesidad de revisar la estrategia de detección temprana.
El médico aclaró que el criterio no es universal: 'Para las mujeres que sí tuvieron el virus, los controles se siguen muy de cerca. Para las que no lo tienen y no presentan situaciones de riesgo como inmunosupresión o tratamiento oncológico previo, sí podemos pensar en espaciarlos'. La muestra para la tipificación se obtiene igual que en un PAP convencional, mediante un cepillado cervical en el consultorio.
Mientras la discusión científica avanza y los sistemas de salud evalúan cómo incorporar las nuevas guías, el PAP anual sigue siendo la norma en Argentina. La adopción masiva de la tipificación del HPV dependerá de decisiones regulatorias y de cobertura que, por ahora, no tienen fecha definida.
Fuente: La Capital
¿A partir de qué edad se recomienda hacerse el PAP en Argentina?
En Argentina se recomienda realizarlo a partir de los 21 años, con una frecuencia anual en la mayoría de los casos. El médico puede adelantarlo si existen antecedentes familiares o factores de riesgo.
¿En qué consiste la tipificación del HPV y por qué no se usa masivamente en Argentina?
Es un análisis que identifica qué cepa del virus del papiloma humano está presente y si es de alto o bajo riesgo oncogénico. No se aplica de forma masiva porque las obras sociales no la cubren y la ANMAT aún no la incorporó como práctica estándar.
¿Cuántos casos de cáncer de cuello uterino se registran en Argentina?
En 2018, el cáncer de útero sumó 4.500 casos nuevos y produjo 2.050 muertes en el país durante ese mismo año.

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