A los 97 años falleció uno de los artistas plásticos más influyentes de Argentina. Alonso dejó una obra que atravesó la violencia política, el exilio y la pérdida de su hija durante la dictadura.

Carlos Alonso murió este fin de semana a los 97 años, dejando tras de sí una trayectoria que marcó el arte argentino del siglo XX. Nacido en Tunuyán, Mendoza, en 1929, fue pintor, grabador e ilustrador, y construyó una obra que no esquivó la historia sino que la enfrentó de frente, con cuerpos, heridas y silencios.
Su nombre empezó a circular en los círculos artísticos porteños desde la década del cincuenta, cuando su figuración expresionista lo diferenció de las corrientes abstractas que dominaban la escena. Ganó premios nacionales e internacionales y expuso en Europa y América, pero fue la dictadura cívico-militar de 1976 la que marcó un antes y un después en su vida y en su trabajo.
En 1976, su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por las fuerzas represivas. Alonso, que ya era blanco del régimen por su militancia artística y política, se exilió en Europa. Vivió en España e Italia durante años, y desde allí siguió pintando, aunque el exilio y la desaparición de Paloma transformaron radicalmente su lenguaje visual.
Las obras que produjo durante ese período y a su regreso a la Argentina son documentos del horror: cuerpos desmembrados, bocas abiertas, figuras que refieren directamente a la tortura y al exterminio. Series como 'Carne' o sus pinturas sobre el Proceso no son ilustraciones del trauma, son el trauma mismo convertido en pigmento.
Con el retorno de la democracia, Alonso volvió al país y continuó trabajando con la misma intensidad. Ilustró textos de la literatura argentina —desde el Martín Fierro hasta obras de Manuel Puig— con una potencia visual que redefinió el concepto de ilustración literaria en el país. Esos trabajos le ganaron reconocimiento internacional y se conservan en museos y colecciones privadas de varios continentes.
A lo largo de las décadas siguientes recibió el Premio Nacional de las Artes y fue declarado Ciudadano Ilustre de varias ciudades. Pero Alonso nunca operó desde el establishment cultural: su obra mantuvo siempre una incomodidad deliberada, una resistencia a decorar paredes sin más.
En sus últimas entrevistas, ya entrado en los noventa años, seguía hablando de Paloma, de la memoria y de la responsabilidad del artista ante la historia. Insistía en que el arte no podía ser neutro, que el silencio también era una elección política. Con su muerte, el arte argentino pierde a uno de los pocos testigos que transformaron el testimonio en legado visual duradero.
Fuente: Ciudadano News
¿Quién fue Carlos Alonso?
Fue un pintor, grabador e ilustrador argentino nacido en Tunuyán, Mendoza, en 1929. Es considerado uno de los artistas plásticos más importantes del país por su obra figurativa y su testimonio visual sobre la dictadura.
¿Qué le pasó a la hija de Carlos Alonso?
Su hija Paloma Alonso fue secuestrada y desaparecida por la dictadura cívico-militar en 1976. Esa pérdida marcó profundamente su vida y su producción artística posterior.
¿Dónde vivió Carlos Alonso durante el exilio?
Tras el golpe de 1976, Alonso se exilió en Europa, principalmente en España e Italia, donde continuó pintando hasta que pudo regresar a la Argentina con el retorno de la democracia.

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