Minerales críticos, energía barata y cero regulación preventiva fueron los argumentos que Milei presentó ante la Asamblea General. Argentina se postuló como sede para el desarrollo de inteligencia artificial frente a un mundo que debate cómo limitarla.

En su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Javier Milei fue más allá del habitual posicionamiento en política exterior y lanzó una propuesta concreta al sector tecnológico global: instalar en Argentina el desarrollo de inteligencia artificial, con beneficios fiscales, responsabilidad limitada y sin regulación anticipada. El mensaje fue directo a las empresas del sector y a los países que debaten cómo encuadrar legalmente a la IA.
El discurso se dio en un momento en que la comunidad internacional discute activamente marcos regulatorios para la inteligencia artificial. Milei eligió diferenciarse: en lugar de sumarse a esa corriente, se alineó con la postura de Donald Trump y la profundizó, ofreciendo a Argentina como un territorio sin restricciones preventivas para el desarrollo tecnológico.
El presidente enumeró los recursos con los que el país busca competir en la cadena de valor de la IA: minerales críticos, reservas energéticas y capital humano calificado. 'Tenemos los minerales críticos, la energía, el talento y la capacidad para competir en cada eslabón de esa cadena de valor', afirmó desde el podio de la ONU. A eso sumó la promesa de un marco jurídico que no frene el avance tecnológico antes de que ocurra.

La propuesta incluye beneficios fiscales para las empresas del sector y esquemas de responsabilidad limitada, dos condiciones que el mundo corporativo tecnológico suele exigir antes de radicarse en nuevos mercados. No hubo detalles sobre plazos ni legislación concreta, pero el tono fue el de una invitación formal ante un auditorio de líderes mundiales.
Milei dedicó parte del discurso a criticar lo que llamó 'tecnofobia', en referencia a quienes impulsan regulaciones más estrictas sobre la IA. La postura no es nueva en su gobierno, pero llevarla a la Asamblea General le dio una escala distinta: fue un posicionamiento ante gobiernos europeos y organismos que trabajan en marcos de control de la tecnología.
El contraste con la tendencia dominante en Occidente es marcado. La Unión Europea ya tiene en vigencia la AI Act, una regulación amplia que clasifica los usos de la inteligencia artificial por nivel de riesgo. Argentina, según lo planteado por Milei, apunta en la dirección opuesta.
Si la propuesta se traduce en legislación concreta, Argentina quedaría posicionada como uno de los pocos países desarrollados en infraestructura pero sin restricciones normativas para el sector. Eso puede resultar atractivo para empresas que buscan operar con menor fricción regulatoria, aunque también genera preguntas sobre protección de datos, uso de recursos naturales y condiciones laborales en el sector.
Fuente: El Cronista
¿Qué propuso Milei para atraer empresas de inteligencia artificial a Argentina?
Milei ofreció un marco de no regulación preventiva, beneficios fiscales y responsabilidad limitada para las empresas del sector de IA que se radiquen en Argentina.
¿Qué recursos naturales mencionó Milei como ventajas competitivas para la IA?
El presidente destacó los minerales críticos, las reservas energéticas y el talento humano como activos con los que Argentina puede competir en la cadena de valor de la inteligencia artificial.
¿Cómo se diferencia la postura de Argentina respecto a la regulación de la IA en el mundo?
Mientras la Unión Europea ya aplica la AI Act, que regula la IA por nivel de riesgo, Argentina propone no regular preventivamente el sector, en línea con la posición de Estados Unidos bajo Donald Trump.

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