Con un EMAE de 0,1% en agosto y el riesgo país en torno a los 700 puntos, Caputo pidió cerrar un acuerdo urgente con los gobernadores. En la mesa política, el plan económico dejó de ser intocable.
El presidente Javier Milei reconoció en la reunión de la mesa política de este martes que los indicadores del país no evolucionan tan bien como se esperaba al principio. La frase, que citó textualmente un testigo, fue: 'los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos en un primer momento'. Es una versión inédita del mandatario, que hasta ahora defendía el rumbo sin matices. El encuentro reunió por primera vez en varias semanas a todos los integrantes de la mesa, tras suspensiones y ausencias.
El encargado de mover la partida fue el ministro de Economía, Luis Caputo, que volvió de la cumbre del FMI y el Banco Mundial en Tailandia con un diagnóstico sombrío. Habló de guerras que empujan el precio de los combustibles, estallidos sociales en Europa y perspectivas de menor crecimiento y mayor inflación global. Planteó que la Argentina está mejor preparada que en otras ocasiones, pero que igual sufrirá la inestabilidad externa, y por eso insistió con más énfasis en un acuerdo urgente con los gobernadores.
Los datos de la semana acompañan ese tono más realista. El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) creció apenas 0,1% en agosto y dejó al país al borde de la recesión. El consumo masivo cayó 1,2% en septiembre, según la consultora Scentia, y el riesgo país perforó el techo de los 700 puntos. Caputo abandonó el tono eufórico y, según quienes estuvieron presentes, contagió ese cambio al propio Presidente.

En la cúpula oficialista hay figuras que empiezan a dudar de que la economía se reactive sin algún estímulo adicional. Patricia Bullrich lo planteó en público, y otros lo hacen en reserva: son el llamado 'grupo Ozempic'. Entre sus ideas, siempre dentro de las líneas rojas de Milei, aparecen una política más activa de créditos, un régimen de beneficios para pymes y una moderación en la baja de subsidios a las tarifas. El RIMI, el Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones, ya existe pero todavía no tiene efecto.
Ese debate depende de que Caputo adopte el tema y de que supere el filtro de Milei, quien cuenta con el respaldo constante de Federico Sturzenegger. En ese sector prefieren imaginar una reactivación natural y dicen ver señales: cierta recuperación del salario frente a la inflación, un retroceso de la mora y un indicio de freno en la caída de la recaudación. Es la postura opuesta a la del grupo que reclama ajustes.
El dato central es que el plan económico, que hasta ahora funcionaba como una tabla escrita en piedra, quedó en el centro de una discusión interna inocultable. El Gobierno enfrenta una encerrona: el programa no admite flexibilidades sin alterar su naturaleza. Esa rigidez ayudó a lograr los objetivos macroeconómicos iniciales, pero hay quienes creen que se volvió un problema para amplios sectores de la economía real.
Para Caputo, la única forma de dar certezas es un acuerdo con los gobernadores, y ese mensaje solo llegará con la suspensión de las PASO. El tema dejó de ser solo electoral para convertirse en una prueba de gobernabilidad. Mide la capacidad de la gestión libertaria de conseguir mayorías para un proyecto emblemático, y de esa respuesta depende en buena medida si el Gobierno logra reordenar su plan o profundiza la tensión interna.
Fuente: La Nación
¿Qué admitió Javier Milei en la mesa política?
Reconoció que los indicadores de la Argentina no evolucionan tan positivamente como se esperaba en un primer momento.
¿Qué datos económicos se conocieron esta semana?
El EMAE creció 0,1% en agosto, el consumo masivo cayó 1,2% en septiembre según Scentia y el riesgo país perforó los 700 puntos.
¿Qué pide Luis Caputo?
Un acuerdo urgente con los gobernadores, que según su mirada solo se logrará con la suspensión de las PASO.

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