Ventas en caída libre empujan a los libreros cordobeses a reclamar intervención del Estado. El sector alerta por el cierre de locales y la pérdida de puestos de trabajo en toda la provincia.

Los libreros de Córdoba llevan semanas golpeando puertas para que el gobierno provincial y el nacional tomen medidas concretas frente a una crisis que, dicen, ya no da margen de espera. La caída en las ventas de libros se aceleró en 2024 y se extendió a lo largo de 2025, afectando tanto a pequeñas librerías de barrio como a locales más establecidos en el centro de la ciudad.
El reclamo apunta a varias direcciones: reducción de la carga impositiva sobre el sector, líneas de crédito blandas y políticas activas de fomento a la lectura que generen demanda real. Los representantes del rubro advierten que sin apoyo oficial varios locales no van a poder sostener sus operaciones durante el resto del año.
El escenario macroeconómico golpeó al libro desde dos ángulos al mismo tiempo: la inflación encareció los precios de tapa y achicó el bolsillo de los compradores, mientras que el ajuste del gasto público retiró recursos que antes sostenían compras institucionales para escuelas y bibliotecas. Ese doble efecto dejó a las librerías sin sus dos principales fuentes de ingresos.
Según los propios comerciantes, la venta de libros cayó entre un 30 y un 40 por ciento en términos reales durante el último año. El libro, que ya venía perdiendo terreno frente a los entretenimientos digitales, enfrentó en este período una tormenta de factores que aceleró el deterioro del sector.
Entre las medidas más mencionadas figuran la exención del IVA en libros de producción nacional, subsidios al transporte editorial y la reactivación de programas de compra estatal para bibliotecas populares y escuelas públicas. También reclaman que el libro sea reconocido formalmente como bien cultural en la legislación impositiva provincial, algo que permitiría acceder a tratamientos diferenciales.
Los libreros insisten en que no piden privilegios, sino el reconocimiento de una actividad que tiene valor cultural además de económico. Señalan que en otros países de la región existen marcos normativos que protegen al libro del mismo modo en que se protege al cine o a la música.
El panorama para los próximos meses no es alentador si no hay cambios. Sin demanda sostenida ni alivio impositivo, el sector estima que el número de cierres va a crecer antes de fin de año. La discusión sobre el futuro de las librerías vuelve a poner sobre la mesa una pregunta más amplia: qué lugar ocupa la cultura en las prioridades del Estado cuando el ajuste aprieta.
Fuente: Puntal
¿Cuánto cayeron las ventas en las librerías cordobesas?
Los comerciantes del sector estiman una caída de entre el 30 y el 40 por ciento en términos reales durante el último año.
¿Qué medidas concretas reclama el sector librero?
Piden exención del IVA para libros nacionales, créditos blandos, subsidios al transporte editorial y la reactivación de compras estatales para escuelas y bibliotecas.
¿Por qué la caída del gasto público afecta a las librerías?
Porque el Estado era un comprador importante de libros para abastecer escuelas y bibliotecas populares. La reducción de ese gasto eliminó una fuente de ingresos clave para el sector.

Tenaris, Welspun y fabricantes de Asia compiten por la mayor compra de caños de la historia energética argentina. Los tubos son para 527 kilómetros hasta la costa de Río Negro.

Con la compra a $1.485, el Banco Nación marca el precio de referencia para Mendoza. El sistema de bandas cambiarias se ajusta cada mes según el último dato de inflación del INDEC.

Hasta diciembre habrá subas mensuales para todos los grados, según el Boletín Oficial. Además del haber, se fijaron importes por prevención barrial y recargo de servicio.