Seis coma uno por ciento menos marcó el sector metalúrgico en agosto respecto al mismo mes del año anterior. La caída se profundizó frente a julio y encendió alertas en el sector productivo.

La actividad metalúrgica argentina cerró agosto con una contracción del 6,1% interanual, según los datos relevados por el sector. El número empeora el registro de meses anteriores y confirma una tendencia descendente que acumula varios períodos consecutivos sin recuperación sostenida. La caída golpea tanto a la producción como al nivel de empleo en plantas y talleres.
El retroceso se da en un contexto de consumo interno deprimido, crédito caro y menor demanda desde sectores clientes como la construcción y la industria automotriz. Las empresas metalúrgicas, en su mayoría pymes, operan con capacidad ociosa creciente y ajustan turnos o personal para sostener la ecuación financiera. ### El peso de la demanda interna
La metalurgia depende en gran medida del mercado local. Cuando la obra pública frena y el consumo privado se retrae, las órdenes de producción caen en cascada. En agosto, ese efecto se sintió con fuerza: los pedidos bajaron, los plazos de entrega se estiraron y varios establecimientos redujeron la jornada laboral como alternativa al despido.
Los segmentos más afectados fueron los vinculados a la construcción metálica y los insumos industriales de uso difundido. En cambio, algunas líneas orientadas a exportación mostraron un comportamiento más estable, aunque sin volumen suficiente para compensar la pérdida en el mercado interno.
Desde las cámaras del sector, las voces empresariales insisten en que sin una reactivación del crédito productivo y una recuperación del salario real, la demanda no tiene de dónde venir. El costo financiero sigue siendo un obstáculo para invertir o reponer stock.
Las perspectivas para el último trimestre de 2024 no generan optimismo en el sector. La estacionalidad no favorece al rubro y los márgenes siguen apretados por costos de energía, insumos importados y presión impositiva. Algunas empresas reportan que trabajan al límite de la rentabilidad.
El escenario de mediano plazo depende, en buena medida, de variables macroeconómicas que exceden al sector: inflación, tipo de cambio, tasas de interés y política de obra pública. Si esas condiciones no mejoran antes de fin de año, la caída acumulada de 2024 podría convertirse en una de las más profundas de la última década para la actividad metalúrgica.
El dato de agosto consolida una señal preocupante: el sector no encuentra piso y la recuperación, si llega, será gradual. La evolución de los próximos meses dirá si el 6,1% fue el punto más bajo o apenas una escala en el camino hacia abajo.
Fuente: Puntal
¿Cuánto cayó la actividad metalúrgica en agosto de 2024?
Registró una caída del 6,1% en comparación con el mismo mes del año anterior.
¿Por qué bajó la producción metalúrgica?
La contracción se explica principalmente por la caída de la demanda interna, el crédito caro y la menor actividad en sectores clientes como la construcción y la industria automotriz.
¿Qué parte del sector metalúrgico fue la más afectada?
Los segmentos vinculados a la construcción metálica y los insumos industriales de uso general fueron los más golpeados, mientras que las líneas orientadas a exportación mostraron mayor estabilidad.

Tenaris, Welspun y fabricantes de Asia compiten por la mayor compra de caños de la historia energética argentina. Los tubos son para 527 kilómetros hasta la costa de Río Negro.

Con la compra a $1.485, el Banco Nación marca el precio de referencia para Mendoza. El sistema de bandas cambiarias se ajusta cada mes según el último dato de inflación del INDEC.

Hasta diciembre habrá subas mensuales para todos los grados, según el Boletín Oficial. Además del haber, se fijaron importes por prevención barrial y recargo de servicio.