Desde 1887 hasta su inauguración en 1908 se levantó el templo de San Martín y Colón. Una capilla para 80 personas había quedado chica para la comunidad de fieles.

El templo del Sagrado Corazón de Jesús, conocido como la iglesia de los Jesuitas, se levantó en la esquina de San Martín y Colón, en la Ciudad de Mendoza, y se inauguró en 1908. Su construcción llevó 20 años y respondió a un problema concreto: la capilla de la casa misionera tenía lugar para unas 80 personas y la comunidad de fieles ya no entraba.
La historia, según la reconstruye el padre Alfonso Gómez, Superior de la Comunidad Jesuita de Mendoza, empieza en el siglo XIX. Tras la expulsión de la orden en 1767, Felipe Pescara quiso que los jesuitas volvieran. Cuando murió, su viuda, doña Escolástica de Pescara, cumplió ese deseo y les donó un terreno en el borde sur de la ciudad nueva. Después del terremoto de 1861, la reconstrucción fue ocupando los terrenos hacia el oeste, y allí se levantó la casa misionera.

La casa se empezó a construir en 1878. Fue el Superior de la misión quien indicó que había que hacer un templo, porque la capilla no daba abasto. Según el padre Alfonso, los sacerdotes de la casa dudaban: decían que apenas tenían para vivir y que no podían ponerse a construir un templo. El Superior fijó además el lugar, el costado sureste de la manzana, donde está hoy.
La piedra fundamental se colocó en 1887. El arquitecto Urbano Barbier diseñó el edificio y empezó la obra. Barbier, un belga nacionalizado francés, también hizo la Basílica de San Francisco. Según Gómez, trabajó este templo con mucho cariño y en estilo románico francés, que le da identidad propia. Murió antes de verlo terminado, y la obra siguió a cargo del ingeniero Fourcade, que había trabajado con Cipolletti.
En la etapa final, el hermano Juan Fabre encaró la terminación. Contrató a más de 20 personas y se ocupó de pintar el techo. Para el padre Alfonso, el edificio nunca se dio por concluido del todo: se lo sigue embelleciendo y manteniendo hasta hoy, y tiene intervenciones del siglo XX.

La fachada es de ladrillo y muy sencilla. Gómez explica que Barbier la pensó con criterios europeos y clásicos, y que ese contraste entre un exterior sobrio y un interior cargado de riqueza va con la personalidad de los jesuitas. Lo primero que se ve al entrar es el techo, de zinc, pintado con esmalte por Fabre. El padre cuenta que se cree que lo pintó en el piso.
Entre las imágenes hay obras del catalán Joan Flotá, que trabajó en la Sagrada Familia de Barcelona. Parte de las esculturas de la nave central son suyas, y las de San José, San Luis Gonzaga y la Inmaculada llevan su firma. El Sagrado Corazón, que preside el templo, es de escuela catalana, pero hasta ahora no se encontró firma que permita atribuirlo.
Gómez sostiene que hay interés en estudiar el templo desde lo artístico y lo considera un patrimonio que debe enorgullecer a los mendocinos. La autoría de la imagen del Sagrado Corazón sigue como dato pendiente de la investigación.
Fuente: Los Andes
¿Cuándo se inauguró la iglesia de los Jesuitas en Mendoza?
Se inauguró en 1908. La piedra fundamental se había colocado en 1887 y la obra tardó unos 20 años.
¿Quién diseñó el templo?
El arquitecto Urbano Barbier, belga nacionalizado francés. Murió antes de que se terminara y la obra la completó el ingeniero Fourcade.
¿Dónde queda la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús?
En la esquina de San Martín y Colón, en la Ciudad de Mendoza, en el costado sureste de la manzana de la casa misionera jesuita.

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