Con 42 grados de temperatura llegó a la veterinaria. Una cadena de solidaridad le cambió el destino, pero todavía evita mirar a los ojos a las personas.

Una perrita fue encontrada con vida dentro de una bolsa, arrojada en un canasto de basura en la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe. Los vecinos que la hallaron la trasladaron a una veterinaria, donde ingresó con 42 grados de temperatura corporal, un valor muy por encima de lo normal en un perro. La llamaron María.
El caso se conoció a través de un video difundido por El Litoral, que mostró el estado en que llegó el animal y su recuperación posterior. La nota original no precisa quién la abandonó ni en qué fecha exacta ocurrió, y tampoco informa si hay una denuncia en curso por maltrato animal. Lo que sí quedó claro es que María estuvo cerca de morir en ese canasto.
Tras la atención veterinaria, una cadena de solidaridad entre personas de la ciudad permitió que la perrita recibiera cuidados y un lugar donde recuperarse. Ese entramado de ayuda cambió su destino: pasó de ser desechada como basura a contar con gente pendiente de su evolución.
El cuerpo de María mejora, pero el daño emocional sigue a la vista. Según el relato, la perrita tiene un miedo tan profundo que todavía no se anima a mirar a nadie a los ojos, una conducta frecuente en animales que sufrieron maltrato o abandono.
Su desafío más difícil, entonces, no es médico sino de comportamiento: volver a confiar en las personas. Ese proceso suele requerir tiempo, rutinas estables y un trato paciente, y depende en buena medida del entorno en el que viva a partir de ahora.
El paso que viene para María es consolidar su recuperación y avanzar en esa readaptación, con el seguimiento de quienes la cuidan. Queda pendiente conocer si encontrará una familia definitiva y si se investigará a quien la tiró a la basura.
Fuente: El Litoral
¿Dónde encontraron a María?
Dentro de una bolsa, en un canasto de basura de la ciudad de Rafaela, provincia de Santa Fe.
¿En qué estado llegó a la veterinaria?
Llegó con 42 grados de temperatura corporal y con un miedo profundo que le impide mirar a las personas a los ojos.
¿Cuál es su principal desafío ahora?
Volver a confiar en las personas, un proceso que requiere tiempo y un trato paciente tras el abandono.

Ocurrió en el Instituto Cervantes, durante el ingreso de piezas del escritor a la Caja de las Letras. El director de la institución disimuló una sonrisa mientras el jefe de Gobierno porteño leía su discurso.

Entregó a los policías los papeles del auto diciendo que los había encontrado tirados. Las huellas los llevaron 300 metros al sur, detrás de unas jarillas.

Sin dueño a la vista y sin denuncias por robo, la estatuilla apareció junto a un tronco, al costado de un camino. Quien la encontró no la movió.