Mensajes en redes sociales vinculan el consumo de yerba mate con cáncer por el uso de glifosato. Organismos de control y evidencia científica matizan la alarma. Esto es lo que se sabe hasta ahora.

En las últimas semanas circuló con fuerza en redes sociales una advertencia que puso nerviosos a más de un matero: que ciertas marcas de yerba mate, sobre todo las producidas en Misiones, contienen glifosato en niveles capaces de provocar enfermedades graves, incluyendo cáncer. El mensaje generó revuelo, pero los datos disponibles cuentan una historia más compleja.
El origen del miedo tiene una fecha concreta: 2015, cuando la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud, clasificó al glifosato como 'probablemente carcinogénico'. Ese dato, sacado de contexto y amplificado durante años, es el combustible principal de las publicaciones alarmistas que hoy inundan WhatsApp y TikTok.
La clasificación de la IARC no equivale a decir que tomar mate causa cáncer. Los especialistas en toxicología insisten en que el riesgo depende siempre de la dosis y el nivel de exposición. Otras agencias de referencia, como la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria, analizaron la misma evidencia y llegaron a conclusiones distintas: no consideran suficiente la evidencia para catalogar al glifosato como cancerígeno para humanos en condiciones normales de uso.

Además, el hecho de que se use glifosato durante la producción de yerba mate no implica que el herbicida llegue al producto que se comercializa en góndola. El herbicida no se aplica sobre la planta de yerba en sí, sino en el control de malezas en el suelo, y los tiempos de carencia están regulados.
En el país, el SENASA y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) establecen y actualizan de forma periódica los límites máximos de residuos permitidos para fitosanitarios. También regulan la presencia de contaminantes inorgánicos como plomo, cadmio y arsénico. Los lotes que llegan al mercado pasan por monitoreos de laboratorios oficiales antes de ser habilitados para la venta.

Eso no significa que el sistema sea perfecto ni que no deba mejorarse. Pero sí implica que existe una arquitectura regulatoria concreta, con organismos activos que revisan lo que se comercializa. La afirmación de que la yerba mate disponible en cualquier almacén del país es un riesgo inminente para la salud no tiene respaldo en la evidencia verificada hasta ahora.
Consultar el sitio oficial del SENASA permite acceder a los registros de productos autorizados y sus límites de residuos. El INYM también publica información sobre el estado del sector. Elegir marcas habilitadas y con trazabilidad es la recomendación básica de los especialistas en seguridad alimentaria.
El alarmismo viral no es inocuo: genera pánico desproporcionado, perjudica a productores y trabajadores de una industria que emplea a miles de personas en el NEA, y distrae del debate real sobre el uso de agroquímicos en la agricultura. La conversación sobre el glifosato merece darse con datos en la mano, no con capturas de pantalla sin fuente.
Fuente: Qué Pasa Salta
¿El glifosato en la yerba mate causa cáncer?
No hay evidencia científica que confirme que el consumo de yerba mate comercializada en Argentina cause cáncer por glifosato. La clasificación de la IARC como 'probablemente carcinogénico' refiere al riesgo teórico de la sustancia, no a niveles de exposición concretos por el consumo habitual de mate.
¿Quién controla los niveles de glifosato en la yerba mate en Argentina?
El SENASA y el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) son los organismos encargados de regular y monitorear los límites máximos de residuos de fitosanitarios en la yerba mate que se comercializa en el país.
¿Se rocía glifosato directamente sobre la planta de yerba mate?
No. El glifosato se usa en el control de malezas en el suelo, no sobre la planta de yerba. Los tiempos de carencia están regulados para minimizar la presencia de residuos en el producto final.

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