Dos materiales distintos, dos funciones opuestas. Usar la cara equivocada puede rayar sartenes antiadherentes o dejar suciedad sin remover. Conocer la diferencia cambia el resultado del lavado diario.

La esponja de cocina tiene dos caras que no son intercambiables: la amarilla y la verde responden a necesidades distintas y están fabricadas con materiales diferentes. Confundirlas es el error más común al lavar los platos, y puede costarle la vida útil a una sartén antiadherente o dejar bacterias instaladas en la cocina.
El lado amarillo está hecho de espuma blanda y porosa. Absorbe agua y detergente con facilidad, distribuye el jabón sobre la superficie y levanta los restos de comida sin necesidad de frotar con fuerza. Es la cara indicada para el lavado cotidiano de platos, vasos, cubiertos y cualquier utensilio sin suciedad muy pegada.
El lado verde, en cambio, tiene una fibra abrasiva diseñada para atacar incrustaciones, restos quemados y manchas resistentes en ollas de acero inoxidable o hierro fundido. Esa misma rugosidad que lo hace efectivo sobre superficies duras puede rayar y destruir los recubrimientos antiadherentes si se lo usa en el lugar equivocado.
La recomendación es empezar siempre por el lado suave. Si después del lavado quedan restos adheridos en una olla o cacerola resistente, recién entonces aplicar la parte abrasiva con movimientos suaves. Antes de usar el verde sobre una superficie que no se conoce bien, conviene probarlo en un sector pequeño y poco visible para verificar que no la daña.
El mantenimiento de la esponja importa tanto como el uso correcto. Después de cada lavada, hay que enjuagarla bien, eliminar los restos de comida que quedaron atrapados y dejarla secar en un lugar ventilado. La humedad constante y el contacto con residuos orgánicos convierten a la esponja en un ambiente ideal para la proliferación de microorganismos.
Cuando empieza a desprender mal olor, aparecen manchas que no se van, se deshace o retiene restos que no se pueden sacar, es momento de tirarla y cambiarla por una nueva.
Más allá del clásico amarillo y verde, el mercado ofrece esponjas de otros colores con funciones específicas: las verde agua están pensadas para el baño, vidrios y espejos; las azules, rosas y naranjas son más suaves y sirven para superficies delicadas. Tener esponjas separadas por zona y función es la forma más simple de evitar la contaminación cruzada entre distintos sectores del hogar.
Fuente: LM Neuquén
¿Para qué sirve el lado amarillo de la esponja?
El lado amarillo está fabricado con espuma blanda y absorbente. Es ideal para el lavado cotidiano de platos, vasos y cubiertos, y es la única opción segura para utensilios con recubrimiento antiadherente.
¿Se puede usar el lado verde de la esponja en sartenes antiadherentes?
No. La fibra abrasiva del lado verde puede rayar y dañar los recubrimientos antiadherentes. Solo debe usarse en superficies resistentes como acero inoxidable o hierro.
¿Con qué frecuencia hay que cambiar la esponja de cocina?
Debe reemplazarse cuando emite mal olor, presenta manchas persistentes, se deshace o retiene restos de comida que no se pueden eliminar con el enjuague habitual.

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