Entre 48 países, Argentina quedó como el más indiferente ante la actualidad, según el Digital News Report 2026. La confianza en los medios llegó a 26%, su mínimo en una década.

El interés de los argentinos por la actualidad bajó del 77% al 43% entre 2015 y 2026, de acuerdo con el Digital News Report 2026 del Reuters Institute. El informe relevó 48 países y ubicó a la Argentina como el de ciudadanos más desinteresados por las noticias. La confianza en la información, además, llegó a un piso de 26%, el valor más bajo de los últimos diez años y 10% inferior al promedio global.
Según el análisis que acompaña los datos, la gente busca menos información y se cruza con más frecuencia con contenidos aislados, impactantes y de veracidad difícil de comprobar, muchos de ellos falsos. Ese consumo ocurre sobre todo en redes sociales y plataformas. El fenómeno golpea a los medios tradicionales, que salvo pocas excepciones con edición en papel viven solo en el entorno digital de internet.
Los medios pierden audiencia y capacidad de influir en la agenda pública, y eso tiene un costo económico. Quienes definen dónde colocar publicidad o pauta estatal buscan efectividad, porque pretenden modificar o fidelizar comportamientos. Por eso el dinero empieza a desplazarse hacia granjas de bots, influencers y creadores de contenido.
El análisis también apunta a una crisis del propio oficio periodístico, que según el texto llega desgastado desde adentro. Siempre hubo sesgos en la información y en la forma de presentarla, y las grandes corporaciones de medios operan con afinidades políticas que encubren intereses económicos. Pero el problema actual, plantea, va más allá de eso.
Lo que hoy se impone es el impacto, el golpe emocional y el reenvío de contenidos que refuerzan prejuicios ya instalados en buena parte de las audiencias. Se busca reforzar y aturdir más que interpelar. Todo ocurre a una velocidad incompatible con el análisis, el chequeo de fuentes y el respeto de estándares éticos básicos, en una avalancha de mensajes que no deja margen para procesarlos.
El desafío alcanza también al sistema democrático. Si los ciudadanos forman su opinión sobre candidatos, funcionarios y políticas a partir de lo que muestran las redes, reciben una imagen segmentada y opaca del mundo, sin contexto ni historia que permitan una lectura crítica y filtrada por los algoritmos de las grandes tecnológicas. A eso se suma la inteligencia artificial, que amenaza con diluir aún más la frontera entre realidad y ficción.
En ese escenario, las noticias falsas encuentran condiciones ideales. Se generan y se propagan tan rápido que los desmentidos llegan siempre tarde, cuando ya lograron desplazar el eje del debate. El texto vincula además este cambio en la conversación pública con el ascenso de gobiernos encabezados por figuras disruptivas, hostiles a las minorías y refractarias a los matices, que usan con destreza estas lógicas de comunicación y llegan al poder por el voto de amplias mayorías.
El autor advierte, sin embargo, que el reciente triunfo de Lula da Silva en la segunda vuelta presidencial de Brasil desaconseja sacar conclusiones fatalistas. Sostiene que el desconcierto es comprensible, porque la velocidad de las transformaciones deja poco tiempo para entenderlas, y descarta explicaciones simples de causa y consecuencia. Queda abierta la pregunta sobre cómo recuperar el vínculo entre las audiencias y la información confiable.
Fuente: El Ciudadano
¿Qué dice el Digital News Report 2026 sobre la Argentina?
Ubica a la Argentina como el país con ciudadanos más indiferentes ante la actualidad entre los 48 relevados. El interés cayó del 77% en 2015 al 43% en 2026.
¿Cuánto cayó la confianza en las noticias?
Llegó a 26%, el mínimo de la última década y un 10% inferior al promedio global, según el informe del Reuters Institute.
¿Por qué afecta esto a los medios tradicionales?
Pierden audiencia e incidencia en la agenda pública, y la publicidad y la pauta estatal empiezan a migrar hacia granjas de bots, influencers y creadores de contenido.

Música, poesía y propuestas pedagógicas integran la jornada que prepara la institución santafesina, con casi 40 años de trabajo. Buscan que más personas conozcan sus raíces afrodescendientes.

Con un puente elevado y pasos bajo nivel, el proyecto busca ordenar el tránsito en General Güemes. Todavía falta el diseño técnico definitivo y la licitación.

Dique Cipolletti llegó a 221,5 milímetros, el valor más alto del relevamiento. Frente a los 3 milímetros de octubre de 2025, la diferencia en El Peral es de 56 veces.