Casa Baigorria funciona en un inmueble recuperado judicialmente y aloja a pacientes del hospital Agudo Ávila que buscan recuperar su autonomía tras años de internación.

Un inmueble confiscado en una causa penal se transformó en el hogar transitorio de personas que pasaron años internadas en el hospital psiquiátrico Dr. Agudo Ávila, en la Ciudad de Buenos Aires. Casa Baigorria opera como hostal asistido y apunta a que sus residentes recuperen habilidades para vivir de forma independiente.
El dispositivo forma parte de una red de alternativas a la internación prolongada que el sistema de salud mental porteño viene desarrollando en línea con la Ley Nacional de Salud Mental sancionada en 2010. La idea central es que la internación sea el último recurso y no una solución permanente.
Casa Baigorria no es un hospital ni una residencia médica tradicional. Sus habitantes conviven en un espacio doméstico real, con habitaciones, cocina compartida y rutinas cotidianas. El personal de salud acompaña el proceso sin reemplazar las decisiones de los residentes: cocinar, administrar el dinero, moverse por el barrio o sostener un vínculo social son parte del trabajo diario.
El perfil de quienes ingresan es el de pacientes que atravesaron internaciones de larga data, en algunos casos de varios años, y que al momento del egreso hospitalario no cuentan con una red familiar o social que los reciba. Sin Casa Baigorria, muchos de ellos regresarían al circuito de reinternación.
Lo que distingue a este espacio de otros dispositivos similares es su historia: el edificio fue recuperado por el Estado en el marco de una causa penal y reasignado con fines sociales y sanitarios. Esa reutilización de bienes decomisados para políticas públicas es todavía una práctica poco extendida en el país, aunque la legislación la contempla.
El hospital Agudo Ávila, ubicado en el barrio de Chacarita, es uno de los principales centros de salud mental de la ciudad. Cuenta con internación, consultorios externos y una serie de dispositivos intermedios como este hostal, pensados para distintos momentos del proceso de cada paciente.
El objetivo declarado de Casa Baigorria es la autonomía. No la cura ni la estabilización clínica como meta final, sino la posibilidad concreta de que una persona pueda sostener su vida fuera de una institución. Eso implica trabajar sobre vínculos, trámites, acceso a derechos y construcción de proyectos individuales.
Este tipo de dispositivos enfrenta desafíos permanentes: financiamiento, rotación de profesionales y la tensión entre el acompañamiento necesario y el riesgo de reproducir lógicas institucionales dentro de un espacio que pretende ser comunitario. La experiencia de Casa Baigorria, sin embargo, se presenta como un modelo replicable para otras jurisdicciones que buscan reformar sus sistemas de atención en salud mental.
Fuente: La Capital
¿Quiénes pueden acceder a Casa Baigorria?
Pacientes del hospital Agudo Ávila que tuvieron internaciones prolongadas y no cuentan con una red de contención familiar o social al momento del alta.
¿Cómo pasó el inmueble a manos del Estado?
El edificio fue recuperado en el marco de una causa penal y reasignado con fines sociales y sanitarios por las autoridades correspondientes.
¿Qué diferencia a un hostal asistido de una internación psiquiátrica tradicional?
En el hostal los residentes conviven en un espacio doméstico real, toman sus propias decisiones cotidianas y reciben acompañamiento profesional sin estar bajo un régimen de internación.

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