El Presupuesto 2027 elevó la proyección del IPC al 18% anual. La meta de inflación de un dígito quedó postergada sin nueva fecha firme.

El Gobierno nacional presentó ante el Congreso el Presupuesto 2027 con una revisión profunda de sus metas inflacionarias: el índice de precios al consumidor cerraría ese año en 18%, muy por encima del 5,9% que la administración de Javier Milei había proyectado previamente para ese mismo período. La corrección triplica el pronóstico oficial y confirma que la desinflación avanza a un ritmo más lento de lo que el Ejecutivo había prometido.
La modificación figura en el proyecto de ley presupuestaria enviado formalmente al Parlamento, lo que le otorga carácter oficial y obliga al Gobierno a defenderla ante los legisladores. El dato no es menor: hasta ahora, la Casa Rosada sostenía públicamente que la inflación de un dígito anual era un horizonte alcanzable en el mediano plazo, sin precisar con exactitud cuándo.
El documento oficial no solo revisa la proyección de 2027 sino que posterga sin fecha concreta la meta de inflación mensual por debajo del 1%, umbral que equivale a una tasa anual de un dígito. Esa meta había sido uno de los ejes de comunicación económica del Gobierno durante los primeros meses de gestión, cuando la desaceleración del IPC generaba expectativas favorables dentro y fuera del país.
El 18% anual implica una inflación mensual promedio de entre 1,3% y 1,5%, un nivel que en términos comparativos sigue siendo alto para los estándares internacionales pero que el Gobierno encuadra dentro de un proceso de convergencia gradual. La pregunta que queda abierta es cuántos años más tomará llegar al dígito si en 2027 todavía se está en esos niveles.
Una inflación más alta que la proyectada tiene consecuencias directas sobre los salarios reales, las tarifas, el tipo de cambio y la deuda indexada. Si el IPC trepa al 18% anual, los contratos, paritarias y ajustes de haberes deberán recalcularse sobre esa base, lo que presiona sobre el gasto público y complica la ecuación fiscal que el Gobierno puso en el centro de su programa económico.
Además, el cambio de pronóstico puede afectar la credibilidad del ancla de expectativas que el Ejecutivo construyó en torno a la desinflación. Los mercados financieros y los organismos internacionales suelen evaluar no solo los números sino la consistencia entre las promesas y las revisiones. Una corrección de esta magnitud, aunque tardía, al menos introduce transparencia en las proyecciones oficiales.
La presentación del Presupuesto abrió el debate parlamentario sobre la viabilidad del plan económico. La oposición utilizó los nuevos números para cuestionar la hoja de ruta del Gobierno, mientras que desde el oficialismo se insistió en que la tendencia descendente de la inflación se mantiene y que el 18% en 2027 sigue siendo muy inferior a los niveles de 2023 y 2024.
El Presupuesto debe ser aprobado por ambas cámaras del Congreso, donde el Gobierno no tiene mayoría propia. Eso convierte cada número proyectado en materia de negociación política y obliga al Ejecutivo a sostener sus estimaciones bajo escrutinio legislativo durante las semanas que vienen.
En síntesis, el Gobierno reconoció formalmente que el camino a la inflación de un dígito es más largo de lo que anticipaba. El 18% para 2027 no es una derrota del programa, pero sí un ajuste de expectativas que redefine los plazos del proyecto económico de Milei y que los argentinos deberán tener en cuenta al momento de planificar salarios, ahorros e inversiones.
Fuente: El Sol
¿Cuál era la proyección anterior del Gobierno para la inflación de 2027?
El Gobierno había proyectado una inflación del 5,9% para 2027. El nuevo Presupuesto elevó esa cifra al 18%, lo que representa una corrección de casi el triple.
¿Qué es la meta de inflación de un dígito y por qué importa?
Refiere a una tasa de inflación anual inferior al 10%, equivalente a menos del 1% mensual. Era uno de los objetivos centrales del programa económico del Gobierno, y ahora quedó postergada sin nueva fecha concreta.
¿El Congreso puede modificar las proyecciones del Presupuesto?
El Congreso debate y vota el Presupuesto, pero las proyecciones macroeconómicas son estimaciones del Poder Ejecutivo. Los legisladores pueden rechazar o modificar partidas de gasto, pero no alteran directamente los pronósticos de inflación.

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