Tostadas, café con leche y jugo de naranja forman la rutina matutina de millones de argentinos. Dos nutricionistas explican por qué esa combinación puede afectar la salud metabólica.

Lo que durante décadas se instaló como el desayuno 'completo' en Argentina tiene, según especialistas en nutrición, varios puntos débiles. La licenciada Anabella Famiglietti advierte que la primera comida del día debería cubrir entre el 20 y el 25% de los requerimientos nutricionales diarios, pero que el modelo local se aleja de ese objetivo: está cargado de azúcares simples y grasas saturadas que favorecen el aumento de peso y elevan factores de riesgo cardiometabólicos.
La nutricionista Laura Volpone suma una guía práctica para evaluar cualquier alimento del desayuno: tiene que generar saciedad, aportar proteínas, alguna fruta o verdura, una grasa saludable y un hidrato complejo con fibra. Con ese criterio, el menú habitual de los argentinos no pasa el filtro.
Uno de los mitos más arraigados es el del vaso de jugo de naranja como fuente de vitamina C. Sin embargo, un estudio publicado en 'The American Journal of Clinical Nutrition' vincula el consumo regular de esta bebida —tanto exprimida como envasada— con el exceso calórico y, por extensión, con la obesidad. El problema central es que el jugo elimina la fibra de la fruta, lo que acelera la absorción de azúcar en sangre y reduce la sensación de saciedad.
La recomendación de ambas profesionales es directa: reemplazar el jugo por la naranja entera. Así se aprovecha la fibra natural, se modera el índice glucémico y se obtiene una mayor sensación de plenitud.

El pan blanco es otro protagonista del desayuno argentino que acumula cuestionamientos. Una investigación del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra encontró que consumir dos o más porciones diarias se asocia directamente con el riesgo de sobrepeso y obesidad. Un estudio del Hospital La Paz de Madrid va en la misma línea: los alimentos elaborados con harinas y azúcares refinados figuran entre los principales responsables del aumento de peso y de las alteraciones metabólicas.

En cuanto a la mermelada, la diferencia entre la versión casera y la industrial no es menor. Un estudio publicado en la National Library of Medicine señala que la mermelada industrial pierde compuestos antioxidantes y antitumorales durante su fabricación, y que los reemplaza con sustancias artificiales. La casera, preparada sin esos aditivos, conserva mejor los nutrientes originales de la fruta.
Las dos especialistas coinciden en que un desayuno saludable no tiene que ser ni complicado ni costoso. La clave está en combinar proteínas —huevo, yogur o queso cottage—, alguna fruta entera, una fuente de grasa saludable como palta o frutos secos, e hidratos complejos con fibra, como pan integral o avena. Esa combinación sostiene el rendimiento cognitivo y físico durante la mañana, regula el apetito y evita los picos de glucosa que generan el 'bajón' de media mañana.

Cambiar el jugo por fruta, el pan blanco por integral y la mermelada industrial por una versión casera o por palta son ajustes mínimos con impacto real. El desayuno argentino no está condenado a ser poco saludable, pero sí requiere una revisión de hábitos que muchas familias todavía no hicieron.
Fuente: La Nación
¿Por qué el jugo de naranja no es una opción saludable en el desayuno?
Al exprimir la naranja se elimina la fibra, lo que acelera la absorción de azúcar en sangre y puede contribuir al exceso calórico. Los especialistas recomiendan comer la fruta entera.
¿Qué diferencia hay entre la mermelada casera y la industrial?
La mermelada industrial pierde compuestos antioxidantes durante su elaboración y los reemplaza con aditivos artificiales. La casera conserva mejor los nutrientes de la fruta.
¿Qué debería tener un desayuno saludable según los nutricionistas?
Debe incluir proteínas, fruta o verdura entera, una grasa saludable e hidratos complejos con fibra. Ejemplos: huevo, fruta, palta o frutos secos, y pan integral o avena.

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