Una jornada en la UNR reunió a productores y académicos para revitalizar el cultivo del alcaucil en la región.

La Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario fue el escenario de una jornada dedicada al alcaucil, un cultivo con raíces profundas en la zona pero que perdió terreno entre los consumidores más jóvenes. El encuentro convocó a productores, investigadores y referentes de la cadena alimentaria con un objetivo concreto: mostrar que el alcaucil tiene más recorrido del que muchos imaginan.
Rosario y sus alrededores tienen una historia larga con este vegetal. Durante décadas, familias de la región lo cultivaron como parte central de su economía. Hoy, ese vínculo se debilitó: la demanda cayó, los productores se redujeron y el alcaucil quedó relegado a una franja acotada de consumidores.
Entre los factores que explican la caída aparecen la falta de información sobre cómo prepararlo, su precio relativo frente a otras verduras y la escasa presencia en recetas populares o en redes sociales. Para muchos jóvenes, el alcaucil directamente no forma parte del repertorio culinario familiar.
La jornada buscó atacar ese desconocimiento de frente. Se presentaron alternativas concretas para incorporarlo a la dieta cotidiana: desde preparaciones simples hasta productos procesados con mayor valor agregado. La idea fue demostrar que no hace falta ser un cocinero experimentado para incluirlo en la mesa.
Desde el lado productivo, los especialistas subrayaron que las condiciones agroecológicas del cinturón hortícola rosarino son aptas para el alcaucil. El cultivo no requiere tecnología compleja y puede integrarse en esquemas de producción familiar o de pequeña escala. El desafío no está en el campo, sino en conectar mejor la oferta con una demanda que todavía no se terminó de construir.
Algunos productores que participaron del encuentro contaron que mantienen el cultivo casi por tradición, sin una salida comercial demasiado estable. La jornada les abrió la posibilidad de pensar en nuevos canales: mercados de cercanía, cajas de verdura agroecológica, restaurantes y elaboración propia de conservas o preparados.
El encuentro en la UNR no fue un cierre sino un punto de partida. Si la cadena del alcaucil logra articular mejor a quienes producen con quienes podrían consumirlo, el vegetal tiene chances reales de recuperar presencia en las góndolas y en las cocinas rosarinas. La apuesta está puesta en las nuevas generaciones.

Fuente: La Capital
¿Dónde se realizó la jornada sobre el alcaucil?
En la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario.
¿Por qué bajó el consumo de alcaucil en la región?
Entre las causas se mencionan el desconocimiento sobre cómo prepararlo, su precio y la poca presencia en recetas populares o contenido digital.
¿Qué alternativas se presentaron para reactivar el cultivo?
Se mostraron opciones como preparaciones accesibles, productos con valor agregado, venta en mercados de cercanía y elaboración de conservas.

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