Cuarenta años en la construcción le dan autoridad a Pepe Cañas para hablar del oficio. A los 62 años, advierte sobre los riesgos de reformar mal una vivienda y reivindica el salario del gremio.

Pepe Cañas empezó a poner ladrillos a los 22 años y no paró más. Hoy, con 62, sigue activo en la construcción y habla sin filtros de un oficio que, según él, cambió más de lo que la gente cree. Lo que antes se asociaba con precariedad económica, dice, hoy es una salida laboral con ingresos estables y demanda constante.
Cañas lleva cuatro décadas en el rubro y trabajó en todo tipo de obras: desde pequeñas reformas en casas de familia hasta proyectos de mayor envergadura. Esa trayectoria le permite ver la transformación del sector desde adentro, tanto en lo económico como en la percepción social del trabajo manual.
Durante años, en Argentina, el trabajo de albañil cargó con un estigma difícil de sacudir. 'Antes casarse con un paleta era sinónimo de ser pobre', dice Cañas con franqueza. Hoy, en cambio, sostiene que un albañil con experiencia puede tener una economía ordenada y un ingreso que supera al de muchos empleos formales de escritorio.
El dato no es menor en un contexto donde el mercado laboral informal creció y los oficios calificados escasean. La demanda de mano de obra en construcción sostuvo los salarios del sector incluso en períodos de crisis general, algo que Cañas vivió en carne propia.
Más allá de la reivindicación del oficio, Cañas tiene un mensaje concreto para los propietarios: una reforma mal ejecutada puede costar mucho más cara que hacerla bien desde el principio. Humedad mal resuelta, instalaciones eléctricas improvisadas o estructuras tocadas sin criterio son errores que, tarde o temprano, terminan en daños mayores.
Según explica, el problema más frecuente es contratar mano de obra barata sin verificar experiencia. 'La gente quiere pagar poco y después paga doble', resume. La falsa economía de elegir al más barato sin referencias suele derivar en filtraciones, grietas o trabajos que hay que rehacer desde cero.

Cañas recomienda pedir presupuestos detallados, exigir referencias de trabajos anteriores y desconfiar de quienes ofrecen precios muy por debajo del mercado. También señala que los materiales de mala calidad son otra trampa habitual: el ahorro inicial se evapora cuando hay que reparar en poco tiempo.
A cuatro décadas del primer ladrillo, Cañas no piensa en retirarse. El oficio que eligió casi por necesidad se convirtió en una identidad. Y su diagnóstico sobre el sector es claro: hay trabajo, hay salario, y hay un conocimiento que no se aprende en ninguna aula.
Fuente: Clarín
¿Cuánto gana un albañil en Argentina hoy?
Los salarios varían según la zona y la especialización, pero los convenios del gremio de la construcción (UOCRA) fijan escalas que en 2025 superaron el salario mínimo vital y móvil, con adicionales por antigüedad y categoría.
¿Qué errores son los más comunes en reformas hogareñas?
Contratar mano de obra sin experiencia verificable, usar materiales de baja calidad y no prever instalaciones eléctricas o sanitarias correctas son los problemas más frecuentes que derivan en reparaciones costosas.
¿Cómo elegir un buen albañil para una reforma?
Se recomienda pedir al menos dos presupuestos detallados, solicitar referencias de trabajos anteriores y verificar que el profesional esté registrado o tenga trayectoria comprobable en el rubro.

Corrales anegados y humedad persistente elevan el riesgo de mortandad en las crías. Crianceros del sur mendocino enfrentan el problema sin infraestructura pensada para grandes volúmenes de agua.
Sin datos publicados en el material disponible, se conoce solo la edición del informe sanitario provincial. Se desconocen por ahora cifras de casos y enfermedades bajo vigilancia.

Lesiones de apenas 0,5 centímetros pueden verse en una mamografía, aun cuando no se palpan. El médico Jorge Tartaglione habló del tema en LN+ tras el diagnóstico de Caro Trippar.