Un relevamiento reciente expuso cómo la inflación reorganizó los hábitos alimentarios dentro del horario laboral. La vianda casera y el sándwich desplazaron al menú del restaurante.
Ocho de cada diez trabajadores argentinos modificaron lo que comen durante la jornada laboral por razones económicas. Así lo revela un estudio de alcance nacional difundido en los últimos días, que midió los hábitos de almuerzo de empleados en relación de dependencia y trabajadores independientes en distintas regiones del país. El dato central es contundente: el 83,5% admitió haber ajustado su menú del mediodía para reducir gastos.
El relevamiento contempló a trabajadores de distintos sectores y franjas etarias. El contexto es directo: la suba sostenida de precios en gastronomía encareció el almuerzo fuera del hogar hasta volverlo, para muchos, inaccesible como práctica cotidiana. Un menú ejecutivo en Buenos Aires ronda hoy los 8.000 y 12.000 pesos, cifra que multiplicada por los días hábiles del mes supera con creces lo que buena parte de los encuestados destina a ese rubro.
La vianda preparada en casa se consolidó como la opción más elegida entre quienes cambiaron sus hábitos. Le siguen el sándwich armado en el hogar y las opciones de almacén o kiosco. El delivery y los restaurantes quedaron relegados a una frecuencia ocasional o directamente desaparecieron de la rutina semanal. Varios encuestados señalaron que llevar comida desde casa les permite ahorrar entre un 60% y un 70% respecto de lo que gastaban antes en el bar o el restorán del barrio.
El cambio no es solo económico: también reorganizó los tiempos. Preparar el almuerzo la noche anterior o temprano por la mañana implica una carga extra que muchos trabajadores asumieron como parte de la nueva rutina. En ese sentido, el estudio registró que la mayoría de los que adoptaron la vianda considera que el hábito llegó para quedarse, independientemente de si los precios bajan en el futuro.
La contracara de este ajuste masivo la sufren los locales gastronómicos ubicados en zonas de oficinas, fábricas y centros comerciales. Varios dueños de bares y restaurantes consultados de manera paralela al relevamiento describieron caídas en el flujo de clientes al mediodía de entre el 30% y el 45% en comparación con 2022. Algunos optaron por achicar el personal, otros por reducir el menú o incorporar opciones más económicas para retener a quienes todavía pueden pagar.
La pérdida de la pausa del almuerzo como momento social también emerge del estudio como una consecuencia secundaria. Comer frente a la pantalla o en espacios compartidos de la empresa reemplazó la salida grupal al restorán, práctica que para muchos equipos de trabajo funcionaba como instancia de vínculo y descompresión.
El cuadro que deja el relevamiento es el de una clase trabajadora que reorganizó su alimentación diaria como respuesta directa a la presión sobre el bolsillo. Si la situación económica no mejora en el corto plazo, el almuerzo casero seguirá siendo la norma y no la excepción en la rutina de los argentinos en edad activa.
Fuente: TN
¿Qué porcentaje de trabajadores argentinos modificó su almuerzo por motivos económicos?
El 83,5% de los trabajadores encuestados declaró haber cambiado sus hábitos de almuerzo durante la jornada laboral debido al aumento de precios.
¿Cuál es la alternativa más elegida en lugar de comer en un restaurante?
La vianda preparada en casa es la opción más frecuente, seguida por el sándwich casero y las compras en almacenes o kioscos cercanos al trabajo.
¿Cuánto puede ahorrar un trabajador llevando comida desde su casa?
Según datos recogidos en el relevamiento, llevar vianda permite ahorrar entre un 60% y un 70% respecto del costo de un almuerzo en bar o restaurante.

Controles cardiovasculares, ginecológicos y de vacunación se suman a la jornada de Octubre Rosa. Silvina Correa, de la Agencia de Control del Cáncer, pidió no postergar los estudios preventivos.

Entre octubre y marzo se esperan lluvias intensas en la ciudad. La Municipalidad detalló obras en arroyos y canales, nuevas estaciones meteorológicas y sanciones más duras para quienes tiren residuos en la vía pública.
Sin datos publicados en el material disponible, se conoce solo la edición del informe sanitario provincial. Se desconocen por ahora cifras de casos y enfermedades bajo vigilancia.