Desde el comercio exterior de la era Angeloz hasta el modelo de Urquía en General Deheza, un texto de opinión traza el camino productivo cordobés. Propone agroindustria, agua, energía nuclear e inteligencia artificial como próximos pasos.

Una nota de opinión publicada en Córdoba plantea que la provincia, pese a no tener mar, logró construir algunas de las empresas más internacionales del país. El autor sostiene que esa condición geográfica moldeó una cultura económica propia, basada en agregar valor, organizar la logística y salir a buscar mercados lejos de casa. Según el texto, la misma lógica puede orientar el futuro productivo cordobés.
El planteo parte de una premisa: Córdoba nunca pudo cambiar su geografía y tuvo que aprender a vencerla. Durante generaciones, cada tonelada producida en la provincia empezaba su viaje hacia el mundo cientos de kilómetros antes de llegar a un puerto. Para el autor, producir bien no alcanzaba: había que construir caminos, competir a distancia y sostener cadenas de valor. La descripción de la nota anticipa que la próxima generación deberá hacerlo con agroindustria inteligente, agua, tecnología, energía nuclear, inteligencia artificial y una renovada vocación aeroespacial.
El texto recuerda que, durante la gobernación de Eduardo César Angeloz, Córdoba convirtió esa vocación en política pública, en ejercicio de la facultad federal de gestionar sus negocios internacionales. El ministro de comercio exterior, Jorge Raúl Caminotti, que venía de la conducción empresaria de Arcor y conocía las dificultades de internacionalizar una compañía del interior, encabezó una activa estrategia exportadora.
Se organizaron misiones empresariales a distintos países, con agendas, reuniones y contrapartes, y con apoyo del gobierno provincial, las embajadas y los consulados. El objetivo explícito era vender, pero el autor identifica otro, menos visible y más importante: ampliar la imaginación empresarial de los pequeños y medianos industriales, para quienes el mercado externo seguía muy lejos. En algunas de esas misiones participaba el propio Angeloz como respaldo institucional.
El autor menciona también a Fulvio Pagani, quien ya había entendido que una empresa nacida en Arroyito podía tener al mundo como horizonte. Sus viajes por Europa y América correspondían a una época en la que hacer negocios exigía viajar y construir confianza personal. Uno de los puntos de encuentro era el restaurante El Gaucho, en Colonia, Alemania, creado por Carlos Santillán Alfaro y convertido en una informal embajada argentina. El autor cuenta que lo conoció en un viaje con dirigentes de varios partidos, invitados por el gobierno alemán para observar la unificación tras la caída del Muro de Berlín.
Para el autor, ninguna historia explica mejor la idea de una Córdoba con salida al mar que la de Adrián Pascual Urquía, el Ñoño. Desde General Deheza entendió que el potencial del campo no terminaba en la cosecha: había que industrializar, incorporar tecnología, alcanzar escala, procesar oleaginosas, almacenar y llegar directo a los mercados internacionales. Después, el acceso a la concesión del Nuevo Central Argentino, uno de los ferrocarriles de carga más importantes, reforzó esa estrategia logística.
El autor cuenta que ayudó a Urquía y a otros empresarios en la desregulación del transporte de carga por camión. Existía un régimen de bolsa de trabajo en las asociaciones de camioneros de cada localidad, que obligaba a los camiones a salir cargados y volver vacíos. En esos años publicó en La Voz del Interior una nota titulada: 'El lobby transportista es lo más grande que hay'.
AGD siguió ampliando esa integración y terminó participando también en infraestructura portuaria sobre la hidrovía Paraná–Paraguay. Su hijo Roberto Daniel Urquía se incorporó a la empresa en 1970 y acompañó la consolidación de ese proceso. Según el texto, Adrián Urquía no podía acercar General Deheza al océano, pero construyó desde allí una cadena económica capaz de llegar hasta los barcos. La conclusión que propone es que la geografía fija condiciones, y la infraestructura, la tecnología y la iniciativa privada pueden modificarlas.
La pregunta que deja abierta la nota es cómo se traducirá esa enseñanza en la próxima etapa. El texto apunta a la agroindustria inteligente, el agua, la energía nuclear, la inteligencia artificial y el sector aeroespacial como los terrenos donde Córdoba deberá volver a encontrar su salida al mar.
Fuente: Perfil
¿Qué plantea la nota sobre Córdoba y el mar?
Sostiene que Córdoba, pese a no tener costa, construyó empresas internacionales porque su geografía la obligó a agregar valor, desarrollar logística y buscar mercados lejanos.
¿Qué rol tuvo el gobierno de Angeloz en el comercio exterior?
Según el texto, impulsó una estrategia de comercio exterior con misiones empresariales a distintos países, encabezada por el ministro Jorge Raúl Caminotti, con apoyo de embajadas y consulados.
¿Qué sectores se proponen para el futuro de Córdoba?
La nota menciona agroindustria inteligente, agua, tecnología, energía nuclear, inteligencia artificial y una renovada vocación aeroespacial.

Sin pedirlo, la senadora recibió un dato útil para definir su futuro: solo 27% la imagina candidata a Presidenta y 3% jefa de Gobierno porteña. Lo midió Reputación Digital.

Rige con retroactividad al 1º de septiembre de 2026 y garantiza asignaciones familiares no inferiores a la AUH. El Decreto 1204/2026 salió en el Boletín Oficial.

Sin apoyos asegurados de los aliados, el oficialismo recibe este martes al PRO en Casa Rosada. Busca destrabar la agenda legislativa antes de que las elecciones compliquen el Congreso.