Dejar de comer, buscar al ausente o dormir en otro lugar son señales frecuentes. María Pifarré, especialista en duelo animal, explica cómo acompañar al perro y qué errores evitar.

Cuando muere un perro o fallece su dueño, el animal que queda registra la ausencia aunque no entienda la muerte como una persona. Puede esperar junto a la puerta a la hora de siempre, acercarse al lugar donde dormía su compañero o recorrer la casa buscando a quien faltó. Así lo explica la veterinaria María Pifarré Valero, especializada en acompañamiento al final de la vida y en duelo animal.
Pifarré es autora de los libros Más allá del adiós y Los últimos días de nuestras mascotas, y dirige el Experto Universitario en Duelo Animal y Acompañamiento Veterinario. En su trabajo con familias ve la pérdida reflejada en el perro que deja de jugar, en el que busca a quien falta o en el que cambia sus hábitos sin que nadie sepa todavía por qué. Para la especialista, el duelo existe en los animales porque existe el vínculo: no lo viven desde la comprensión de la muerte, sino desde la experiencia de la ausencia.
Según Pifarré, la clave está en comparar al animal consigo mismo. Un perro que siempre esperaba el paseo y deja de mostrar interés, que comía con normalidad y empieza a rechazar el alimento, o que cambia su forma de dormir, está indicando que algo ocurrió. También puede buscar al compañero ausente, volver a sus lugares habituales, vocalizar más, mostrarse inquieto o aislarse. Algunos se vuelven mucho más dependientes de la persona que queda.

La veterinaria aclara que no hay una conducta única que permita afirmar que un animal está de duelo. Lo que se observa es una transformación de su manera habitual de estar. Por eso recomienda prestar atención a los cambios en la comida, el sueño, el juego y la relación con las personas.
Para Pifarré son pérdidas distintas. Cuando muere otro animal, desaparecen la convivencia, el juego, los paseos compartidos y muchas rutinas del día. Falta una pieza de la vida cotidiana que el perro conocía y esperaba. Cuando muere el dueño, el impacto puede ser mayor, porque esa persona estaba detrás de sus horarios, sus cuidados, sus paseos y buena parte de su seguridad.
La especialista compara esa situación con quedarse sin el mapa que indicaba cómo era el mundo del perro. Por eso pueden aparecer más desorientación, ansiedad o una necesidad intensa de buscar a otra persona de referencia. Aun así, aclara que el duelo depende sobre todo del vínculo. La búsqueda de la persona o del compañero, ya sea en una habitación, una cama o una puerta, es una de las conductas que más impresionan a las familias. Pifarré advierte que no debe leerse como una comprensión humana de la muerte: la ausencia rompe una expectativa muy incorporada a su rutina. El perro tenía aprendido que alguien llegaba, le daba de comer o salía con él, y cuando esa secuencia se interrumpe necesita tiempo para reorganizarla.
No existe un calendario, según la veterinaria. Hay animales que recuperan buena parte de su rutina en unas semanas y otros que necesitan meses. El proceso tampoco es lineal: puede haber días de mejoría y otros en los que el perro vuelve a mostrarse apagado o a buscar al que falta. Más que contar semanas, propone observar si poco a poco recupera el interés por el paseo, la comida, el juego, las personas y su entorno.
Entre los errores frecuentes, Pifarré menciona hacer demasiado: multiplicar juegos, premios, salidas o estímulos para distraerlo, cambiar bruscamente sus rutinas o sumar otro animal demasiado pronto para llenar el vacío. Otro riesgo es sobreprotegerlo desde el propio dolor. Si la familia transmite angustia de manera constante, el animal puede percibir que su entorno dejó de ser previsible. Para la especialista, el duelo no consiste en borrar el vínculo, sino en aprender a vivir cuando ya no está presente físicamente.
Fuente: Clarín
¿Los perros sienten duelo cuando muere su dueño u otro animal?
Según la veterinaria María Pifarré, sí, porque existe el vínculo. No lo viven desde la comprensión de la muerte, pero notan la ausencia y el cambio en su rutina.
¿Cómo se puede saber si un perro está de duelo?
Hay que comparar su conducta con la habitual: rechazo de comida, falta de interés en el paseo o el juego, cambios en el sueño, búsqueda del ausente, más vocalizaciones, inquietud, aislamiento o mayor dependencia.
¿Cuánto tarda un perro en superar la pérdida?
No hay un plazo fijo. Algunos recuperan su rutina en semanas y otros necesitan meses, y el proceso puede tener altibajos. Lo importante es que de a poco vuelva a interesarse por su entorno.

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