Ante pronósticos de lluvias intensas, la Dirección General de Escuelas de Mendoza activó sus protocolos de contingencia. Carlos Daparo explicó qué factores pesan a la hora de interrumpir la actividad escolar presencial.

La Dirección General de Escuelas (DGE) de Mendoza tiene un esquema de contingencia listo para activarse cada vez que los pronósticos anticipan tormentas. Carlos Daparo, funcionario del organismo, detalló cómo se toman las decisiones en tiempo real y qué condiciones deben darse para que se suspenda la presencialidad en los establecimientos educativos de la provincia.
El protocolo contempla dos ejes principales: la revisión del estado de los edificios escolares y el seguimiento permanente de los partes meteorológicos. Según Daparo, no basta con que haya lluvia para suspender clases; la intensidad del fenómeno, los reportes de daños y la evaluación de riesgo para los alumnos y el personal son los criterios que terminan definiendo la medida.
Antes de cada jornada con alerta climática, los equipos directivos de cada establecimiento recorren las instalaciones para detectar filtraciones, techos comprometidos o espacios que puedan representar un peligro. Esa información sube a la DGE y forma parte del cuadro de situación que se arma a nivel provincial.
El organismo también mantiene comunicación directa con el Servicio Meteorológico Nacional y con Defensa Civil. La coordinación entre áreas permite anticipar decisiones antes de que los chicos lleguen a los colegios, evitando situaciones de riesgo en los traslados o dentro de los edificios.
La suspensión no es automática ni depende de un solo indicador. La DGE evalúa si el fenómeno es puntual o generalizado, si afecta a una zona o a toda la provincia, y si los edificios tienen condiciones mínimas para recibir alumnos. En casos de alertas rojas o lluvias torrenciales con viento, la interrupción puede decidirse desde la noche anterior.
Cuando la tormenta se desarrolla durante el horario escolar, los directivos tienen autonomía para tomar medidas preventivas en el momento, siempre en articulación con la DGE. En esos casos, la prioridad es retener a los alumnos dentro del establecimiento hasta que las familias puedan retirarlos de forma segura.
Mendoza atraviesa cada temporada estival con episodios de tormentas que en algunos casos generan granizo, caída de árboles e inundaciones puntuales. El protocolo de la DGE busca dar una respuesta ordenada frente a un fenómeno que puede presentarse con poco margen de anticipación y con efectos muy distintos según la zona geográfica de la provincia.
Fuente: Ciudadano News
¿Quién decide si se suspenden las clases por una tormenta en Mendoza?
La Dirección General de Escuelas (DGE) toma la decisión a nivel provincial, en coordinación con Defensa Civil y el Servicio Meteorológico Nacional. Los directivos de cada escuela tienen margen para actuar durante la jornada si el fenómeno ocurre en horario escolar.
¿Qué criterios usa la DGE para suspender clases?
Evalúa la intensidad de la tormenta, el estado de los edificios escolares, el alcance geográfico del fenómeno y el riesgo para alumnos y personal. No existe una regla automática basada solo en la presencia de lluvia.
¿Qué pasa si la tormenta ocurre mientras los chicos ya están en la escuela?
Los directivos retienen a los alumnos dentro del establecimiento y coordinan con la DGE. La prioridad es que las familias puedan retirar a los chicos de forma segura una vez que el fenómeno ceda.

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