Más de siete décadas de desarrollo nuclear argentino quedaron plasmadas en un nuevo libro del físico Mario Mariscotti. Ciencia, política y tecnología entrelazadas desde la isla Huemul hasta INVAP.

Un nuevo libro del físico Mario Mariscotti reconstruye la historia del programa nuclear argentino desde sus inicios hasta la actualidad. La obra abarca más de siete décadas de decisiones científicas y políticas que convirtieron a la Argentina en una de las pocas naciones periféricas con capacidad nuclear real, sin pertenecer al club de las grandes potencias.
El punto de partida de ese proceso fue, paradójicamente, un fraude. En 1951, el presidente Juan Domingo Perón anunció con bombos y platillos que la Argentina había logrado la fusión nuclear controlada. El responsable de esa supuesta hazaña era Ronald Richter, un físico austriaco que trabajaba en la isla Huemul, en el lago Nahuel Huapi. La promesa resultó ser falsa: Richter nunca logró lo que decía, y el escándalo dejó al país en ridículo ante la comunidad científica internacional.
Lejos de hundir el proyecto, el episodio impulsó una reorganización. En 1950 ya se había creado la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que tomó el control real del desarrollo nuclear. La institución convocó a científicos argentinos de primer nivel y comenzó a construir una infraestructura que con el tiempo daría frutos concretos. En 1955 se fundó el Instituto Balseiro en Bariloche, que se convirtió en el principal centro de formación de físicos e ingenieros nucleares del país.
El Balseiro fue clave para sostener la continuidad del programa a través de los vaivenes políticos. Mientras los gobiernos cambiaban y las prioridades presupuestarias fluctuaban, la institución mantuvo una masa crítica de conocimiento que el país no perdió. Esa acumulación de capacidad técnica fue la base sobre la que se construyó todo lo que vino después.
El salto más visible llegó con INVAP, la empresa estatal rionegrina fundada en 1976. Lo que comenzó como un desprendimiento tecnológico del Balseiro se convirtió en una compañía capaz de diseñar y exportar reactores nucleares. Australia, Egipto, Argelia y Arabia Saudita figuran entre los países que compraron tecnología argentina. Ese dato transforma la narrativa habitual: no es un país del centro exportando hacia la periferia, sino exactamente al revés.
Mariscotti, que participó directamente en varias etapas del programa, aporta en su libro una perspectiva interna que va más allá de la historia oficial. Según adelantaron quienes leyeron el manuscrito, el autor no evita los conflictos institucionales ni las tensiones entre científicos y funcionarios que atravesaron décadas de trabajo conjunto. Esa mirada desde adentro le da al texto un valor documental que excede la divulgación científica.
Lo notable del caso argentino es la continuidad. El programa nuclear atravesó dictaduras, crisis económicas, cambios de gobierno y períodos de desinversión severa. Nunca se desarmó del todo. Esa persistencia institucional es, según los especialistas, la clave para entender por qué la Argentina llegó a donde llegó sin los recursos de las grandes potencias.
Hoy la CNEA y el INVAP siguen activos, y el país trabaja en el desarrollo del reactor CAREM, el primer reactor de potencia de diseño íntegramente nacional. El libro de Mariscotti llega en un momento en que el debate sobre la energía nuclear vuelve a cobrar relevancia global, impulsado por la crisis energética y la presión para reducir emisiones de carbono. La historia que reconstruye no es solo arqueología científica: es también una hoja de ruta de lo que la Argentina fue capaz de hacer cuando apostó al conocimiento propio.
Fuente: Perfil
¿Qué fue el proyecto de Ronald Richter en la isla Huemul?
Ronald Richter fue un físico austriaco contratado por Perón que afirmó haber logrado la fusión nuclear controlada en la isla Huemul, en el lago Nahuel Huapi. En 1952 se comprobó que sus resultados eran falsos, lo que generó un escándalo internacional.
¿Qué reactores nucleares exportó la Argentina?
A través de INVAP, la Argentina exportó reactores nucleares de investigación a países como Australia, Egipto, Argelia y Arabia Saudita, entre otros.
¿Qué es el reactor CAREM?
El CAREM es un reactor nuclear de potencia de diseño íntegramente argentino, desarrollado por la CNEA. Es el primer reactor de este tipo concebido y construido en el país, y se encuentra en proceso de desarrollo y construcción.

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